Vivir fuera de Cuba no es jamón

Publicado: 22 agosto, 2011 en Cuba, emigración
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Por El Yoyo

Vivir fuera de Cuba no es jamón. No señor.

Lo que sí he aprendido es que hay varias etapas por las que se pasa y son más o menos así:

La primera: el obstinamiento…

Todavía estás en Cuba. No tienes claro dónde vas a aterrizar, pero no importa, siempre que no veas más nunca un camello, ni el verano sin ventilador, ni un apagón… Estás en la cuerda floja: que si me voy, que si no me voy…

La segunda etapa. Los “combatientes” de inmigración enseñan que todo puede ser peor…

- Maratónica espera: la tarjeta blanca, la liberación profesional, el pasaporte, la carta de invitación, el giro del dinero…

El acto final: aeropuerto José Martí con tu familia. Ha sido un camino largo y temes que todavía algo se puede joder.

El uniforme de inmigración aún te hace temblar. Vives momentos de tensión, el guardia de inmigración estudia de punta a cabo tu pasaporte como en una novela de espionaje, ¿qué carajo buscará? Al mismo tiempo, mira 40 veces el espejo que tienes a tu espalda, será pa´ vacilarte, pa’ ver si te haces caca en los pantalones; sudas copiosamente. Te pregunta que ¿a dónde vas? ¿porqué te vas? También quiere saber si vas de visita por tres meses y, claro, si vuelves… “Sí, espérame sentado”, piensas tú en ese momento, pero respondes: “Sí compañero, por supueeeesto!” Finalmente te pone el cuño. ¡COÑOOOO…!

¡Un momento! ¿Y ahora por qué el avión sale con retraso? Seguro que es por mí. ¡Usted verá! De seguro alguien se enteró de los 40 “fulas” que le pagué al director de mi empresa por firmar la carta de liberación. Bueno, si taita Julián hubiera podido comprar su carta de libertad por 40 dólares, la historia de Cuba habría sido otra…

Finalmente, el avión levanta vuelo y entonces te vuelve el alma al cuerpo.

- Pero entonces viene el papelazo, una etapa que empieza en el avión… en especial para los millones que nunca hemos montado uno ni hemos salido fuera de Cuba. ¿Cómo se cierra el cinturón? No te atreves a pedir una Coca-Cola, no vaya a ser que “no te toque” o que la aeromoza (fuera de Cuba se llaman azafatas) te dé una mala contesta. Aprender a usar un celular cuesta trabajo pero entender cómo hacer uso de tus libertades es una labor titánica. Y, como si fuera poco lo que tienes que asimilar y aprender, te empiezan a hablar en términos extraños: ¿qué cosa es un seguro, para qué sirve? ¿Cómo, que tienes que sacar dinero del banco en un cajero automático? ¿Cómo se usan las tarjetas de crédito? Además, hay que aprender a usar el teléfono para todo: si vas a visitar a alguien tienes que llamar, si te vas a demorar, también tienes que llamar… Si te invitan a comer en una casa, debes llevar flores o una botella de vino, algún detalle. Encima, al otro día hay que llamar para dar las gracias por tan agradable velada, aunque la comida te haya dado diarreas. Los cubanos se vuelven muy susceptibles en el exilio y esperan que les agradezcas sus gentilezas contigo, lo cual es normal, pero no una vez sino muchas, muchas veces.

Pero bueno, ¡el mundo es tan lindo! Te deslumbran los autos nuevos, las mujeres hermosamente arregladas desde la mañana, los hombres de cuello y corbata, las señoras mayores con sus cabellos engominados y su perenne olor a flores. ¡Ay, el olor de esta sociedad! ¡Tan distinta a la peste que respiraba a diario al salir de mi cuartería en La Habana Vieja. Otra cosa que llama la atención, en esta inmigración (la de allá era EMIGRACIÓN), aunque no te quieran y te tilden de “recién llegado”, lo que implica que no estás pulido, te tratan con respeto y reconocen tus derechos.

En fin, la otra etapa es: ¡y ahora a buscar trabajo! Y “pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas” (¿se acuerdan de la canción?) ¡Y na! ¡Ni de sepulturero encuentras un puesto! Después de todo, estamos en recesión. Por otra parte, aunque esta ciudad es como una extensión de Cuba, necesitas hablar inglés… Otro factor increíble es que con el paso del tiempo llegar a conocer la ciudad de arriba abajo, pero no logras hacer ni un amigo, de los de verdad, de aquellos que lograbas en Cuba. Entonces te empieza a molestar la soledad y no hablar tu idioma. ¡Ja! Y ver a dos cubanos enredados en inglés, pasando trabajo con el vocabulario y con el acentazo que no se les entiende nada, es como estar viendo una película de Buñuel, juro que sí. ¿Será que hablar español da cáncer? Por favor, si se enteran de algo al respecto me lo hacen saber…

¡Y la mente es una cabrona! Poco a poco, te vas a acostumbrando a lo bueno y a lo “nuevo”, y entonces empiezas a recordar a tu barrio, a la gente jugando dominó, a los negrones diciendo indecencias y hablando como si tuvieran papas en la boca; recuerdas cuando le podías decir piropos a las mujeres (aquí eso se considera acoso sexual) o cuando podías hacerle monerías a los niños en el parque sin que pensaran que eres un pedófilo. ¡Qué diferente tu gente y tu cultura a la de estos rubios pragmáticos, sin sangre en las venas! Entonces lo horrible no te parece tan terrible y añoras un poquito de chusmería y oír a uno gritando: ¡la galleta, caballero’, la galleta! ¿Creerías que cuando me pongo a pensar en mi Cuba rompo a llorar?

Hay otra etapa caracterizada por la morriña. Esa empieza cuando conoces a tú único amigo en el exilio: el gorrión. Tarda pero llega seguro. Además, te das cuenta de que todo lo que brilla no es oro y que esta sociedad, la de la primera potencia mundial, está plagada de defectos e injusticias.

Y luego llega un 31 de diciembre y el gorrión se posa en tu hombro: “¿y qué coño hago yo aquí?” te preguntas. Los recuerdos te acorralan y te sacan lagrimones. Y si te toca vivir en un estado con nieve, más te acuerdas del calorcito y las playas de tu país.

Allá sólo querías oír música en inglés y lo del patio era pura mierda, pero aquí descubres o empiezas a valorar a Lecuona, a Matamoros, a Cuní…. Tu libro de cabecera se llama “¿Dónde está mi Habana?” Empiezas a coleccionar CDs de Bola, la Bourke , Moraima, y hasta de María Teresa Vera… y te vas a los conciertos de otroras glorias de Cuba, como Martha Pérez, Luisa María Güell, Meme Solís, Zenaida Manfugás, Renée Barrios, todas momias en la actualidad pero que te evocan tu dulce juventud en la islita caribeña que tanto amas.

En Cuba detestaba todos los dicharachos criollos y me inclinaba hacia la cultura europea, pero aquí me acuerdo de todo el refraneo popular cubano, que tanto me diferencian del resto de las culturas hispans en este país. Porque ahora uno quiere ser diferente. Es más, quieres hacerle saber a todos que eres cubano, no latinoamericano ni hispano, sino CUBANO. Discutes con los que hablan peste de tu patria. Te fajas con los comemierdas que dicen que la Salsa no tiene raíces cubanas y que Varadero no es la playa más hermosa que ojos humanos han visto.

Finalmente, la última etapa es la resignación.

Cuando dos cubanos se conocen, la primera pregunta es: ¿cuánto tiempo llevas aquí?

Es como si estuvieras en prisión, porque si lo piensas con sinceridad y te libras de manerismos virtuales es una condena no estar en tu tierra.

De buenas a primeras te das cuenta de que los que estamos fuera, necesitamos emocionalmente de los que quedaron allá. Tratamos de resolver sus problemas mandando dólares, ropa y comida, pero lo que necesitamos nosotros, ellos no pueden enviarlo por correo: calor humano, solidaridad, compañerismo…

Y así pasa el tiempo y llega finalmente la esperada primera visita a Cuba después de haberte ido echando pestes del terruño.

¡Qué desilusión entonces! Toda vez allá, te percatas de que ya no eres de allí, de que ya no tienes puntos comunes con tu pueblo, que su realidad no es la tuya, de que la Cuba de tus sueños ya se esfumó; no conoces al grupo cubano de moda, no sabes a donde va la ruta 222, ni qué novela están poniendo en TV o a qué hora comienzan los cines. La Habana te resulta ajena y, a pesar de lo dicho anteriormente, te sientes más a gusto en Miami o Nueva York… ¿Qué pasó con tu idealizada patria?

Al segundo día de estar en Cuba, a pesar de la alegría de ver a tu familia y de compartir con amigos de toda una vida, quisieras volver a casa, aquí, a tu país imperfecto. ¿Qué pasó con la añoranza de la patria caribeña? Pues sucede que entonces echas de menos al pragmatismo y eficiencia de los anglosajones. En realidad, ya no perteneces a ningún lugar. Como dice la canción: “No eres ni de aquí ni de allá”, pero eres de aquí, no de allá. Ya eres un “cubanoamericano”, una carrera muy larga, a la que se llega por diferentes caminos…

Al regreso, en el aeropuerto José Martí, esta vez no te harán tantas preguntas como cuando te fuiste definitivamente de allá. Las preguntas te las harás tú…. En fin, toma tiempo y muchas lágrimas entender cuál es tu verdadero lugar en el mundo, pero el regreso a la isla te llena de contradicciones e irremediablemente te indica que ya no hay marcha atrás, el resto es espejismo…

Tomado del Blog HavanaGraffiti

comentarios
  1. Bien por ti chiringuero. Eres bastante sincero en lo que dices. Cuando dejamos la tierra nuestra de cada día dejamos de ser de ella y no somos ni de aquí , ni de allá. Por eso yo sigo aquí en esta orilla: bailando con los Van Van oyendo a Silvio y Pablito y haciendo cola pa’l pan.

    Saludos de un colega bloggero. No se si me recuerdas pero ya he avanzado en mi blog. Fuiste de los primeros en comentarme.

    http://www.supercuba.wordpress.com

  2. Claro que si te recuerdo hermano. Entro muy a menudo a tu blog y estoy suscrito a algunos comentarios que me llegan. Vas bien, aprovecha todo el tiempo que puedas en acoplar el blog y trabajo mucho en los contenidos, que es lo que hace marcar la diferencia, eso es muy importante. Bueno, tu eres periodista así que sabrás mejor que yo de los que te hablo. Es bueno que nosotros la nueva vanguardia tengamos una herramienta tan valiosa como un blog personal en nuestras manos. Cuba lo necesita hoy más que nunca.
    te dejo un abrazo y espero que algún día podamos encontrarnos por acá.
    Carlos Alberto

  3. Ana María dice:

    Mejor, ni una radiografía. Tal parece que te ha pasado… la elocuencia, la coherencia, el hilo que desenredas desde el inicio hasta el final hace que el que emigró llore y el que no sienta que las piernas le tiemblen…Bien por ti, una vez más

  4. Hola Carlos, nuevamente leyendo tu blog. Realmente vivir fuera de cuba es diferente, pero vives en libertad, trabajas y compras lo que te viene en gana, no tienes que esperar a que el gobierno decida que darte. El problema en tu isla no es su gente que x lo que eh aprendido es super humana. El problema es su gobierno, que a mi opinión si fuera diferente, la gente no se tendria que ir de alli. Claro que vas a añorar ese calor humano y con nada lo podras compensar, pero igualmente con nada puedes compensar el hecho de vivir realmente en libertad, viajar a donde quieras, cuando quieras y como lo quieras. Imaginate todas aquellas personas que no pueden ni siquiera regresar a su isla para ver a sus familiares y a todos aquellos que despiadadamente los llaman gusanos, siendo que yo los llamaria mariposas, ya que volaron hacia la libertad que su pueblo les niega. Saludos

  5. No se si llorar, si sentirme mal o reirme, yo nunca he viajado y por el camino que voy me parece que nunca lo haré, pero como casi todos los cubanos de la isla tengo a alguien que quiero que ha pasado por esto. Yo tengo una prima que su sueño siempre fue ese, irse de Cuba, y lo logró pero para eso tuvo que hacer magia pues es más caro salir de Cuba que vivir toda una vida en la isla y digo esto pues, como bien mencionas, entre carta blanca, pasaporte, chequeo médico, pasaje y no se cuantas cosas más se te va la vida, además de el dolo de tener que dejarle la casa al estado y no poder dejarcela a su madre pues la misma no estaba en ese registro de dirección, juntando todo eso son miles de cuc, pero al final lo logró. Del otro lado ella tiene económicamente lo ke jamás pensó tener en Cuba pues trabaja como mula y ve el fruto de su trabajo que aquí eso no pasa, no obstante se muere de nostalgia pues la libertad que aquí tenía, y sito las palagras de mi prima «jamás e vuelto a ser yo, vivo presa de mi trabajo». hace poco mi prima estubo por primera vez desde que se fue de visita en Cuba, en la aduana la hicieron llorar pues los LADRONES DE LA ADUANA hacen zafra con los cubanos americanos, a mi prima le querian quitar comida, además de que querían hacerla pagar por supuestos quilos de más (que ni en Canada ni en EEUU le notaron), pero todo eso se olvidó con 100cuc, ese fue el precio de los LADRONES de la aduana que la atendieron a ella y a su hijo.

    ¡YA BASTA !

  6. laura dice:

    La pregunta es de quien es la culpa de que tantos cubanos tengan que arrancarse de su cultura, de su familia y sus amigos, pk algo tan doloroso como lo que cuentas es la historia de millones y millones de cubanos?

  7. Alex dice:

    Carlos: Muy bueno ese post sobre el emigrado. Pienso que todo el que se va siente en menor o mayor medida esos síntomas de desarraigo.

    Emigrar por las razones que sean no es fácil. El tema de la emigración es muy interesante pero ha sido tan politizado por La Habana, Miami y Washington que apenas de habla de él.

    Vamos a ver qué pasa con los cambios en la política migratoria actual que afecta tanto a los cubanos de fuero como a los de dentro.

  8. Hola, es exactamente como lo describe usted, mi resignacion fue decirme que soy ciudadana del mundo, lo que significa que siento no pertenecer a ningun lugar, la familia en Cuba habla de su realidad y la realidad que uno vive es en silencio y soledad, solo en Dios encontre sociego y apuesto en mas de una ocasion que ya no me quedan lagrimas porque aprendi a bloquear la mente y los recuerdos, pero siempre se me escapa una que me hacer revivir un apice de esperanza, saludos, una cubana del grupo de los del sorteo, Enero 1998, cubana-americana

  9. Para mi es una “libertad” condicional, madrugas vas al trabajo dando gracias que tienes uno, luego sales y vas para donde vives a ver tele, luego a dormir y de nuevo la rutina, lo de comer no comes porque estas a dieta aunque no estes gordo te sientes como tal porque a penas ni se camina, el trafico es tu diario enemigo, es una batalla campal, sales y no sabes si regresas, el otro enemigo es el que te cobra la renta cada mes, sin contar las cosas con las que tienes que lidiar en el trabajo para no perderlo, es cierto que en Cuba la situacion es mala pero emigrar no era la solucion, pues solo salimos del medio dejandoles el camino libre al que nos provoca emigrar

  10. “Prision domiciliaria”

  11. albertoyoan dice:

    Gracias por tan buena descripción de un cubano afuera, yo estoy en Sevilla, España y aún no he ido a Cuba de visita, pero ya son muchas las que me dicen que no hay marcha atrás… enhorabuena por este blog, lo descubro hoy y seguiré cayendo por aquí… un abrazo, hermano

  12. el_yoyo dice:

    Hola a todos y sobre todo al dueño del Blog

    Es de buena costumbre cuando se cita a otro autor en Internet al menos citar de donde se ha tomado el artículo y no simplemente colgarlo como si fuese propio.

    Este artículo lo escribí yo en 2004 en mi Blog Jinetero y qué. Hoy está en mi nuevo Blog y lo puedes ver aquí: http://www.havanagraffiti.com/blog/vivir-fuera-de-cuba-no-es-jamon/

    Cuando lo escribí en 2004 nunca pensé que este artículos cubanos en la red más leidos como puedes ver aqúí: http://www.facebook.com/photo.php?pid=14600277&fbid=10150238931180655&id=270939905654

    Saludos

    el_yoyo

    • Yoyo, antes que nada mis felicitaciones por este interesante artículo, el que me llegó hace algún tiempo ya via e-mail y del cual lamenté desde un principio no estuviera firmado por nadie. Si mi intención hubiese sido la de publicarlo a mi nombre así lo hubiese hecho, pero mi ética profesional en este campo nunca me dejaría hacer semejante cosa, por ello me limité a ponerlo sencillamente, no a firmarlo con mi nombre. No obstante a su inquietud, el “error” ya ha quedado enmendado y tiene usted el crédito que le pertenece. Le saludo y espero sigamos en contacto.
      Carlos Alberto

    • lazaro campos dice:

      Hola que Yoyo eres el que vivia en SanJose y Escobar..?

  13. Sin Patria Pero sin amo dice:

    cuando llevas tiempo afuera y despues de mucho trabajo durisimo y mil sin sabores comienzas a disfrutar de lo que ofrece la democracia …te preguntas a menudo porque no me fui antes ….como perdi tiempo ……. por eso cuando me muera que me entierren en Miami y pongan una bandera Americana en mi tumba como agradecimiento al pais que me dijo ven y llega tan lejos como puedas , eres bienvenido

  14. Jade dice:

    DIME CUBANO, ¿Dónde estás?.

    Llevas tu bandera y escudo adonde quiera que vas.
    Dejaste tu casa, tus muertos y amigos, no tienes na.
    Y hasta tu familia y aquel amor, quedo atrás.
    Ya en tu tierra y bajo su cielo no puedes vivir más.
    No botas, no opinas, no te dejan ni hablar,
    Han hecho de tu vida más que un nudo quizás.
    Dime cubano, ¿por dónde estás?.
    Ciudadano y hermano de veinte países,
    Vas sembrando tus sueños, tus bailes y raíces.
    Gringo, español, africano, jamaiquino y, ¿que mas?,
    ¡Ay cubano!, en tu patria no te dejan vivir ya.
    Dime hermano, ¿Por qué parte del mundo estás?,
    Tu vida puede sea otra pero, ¡amarga, que va!
    Porque eres ciudadano de una sola patria,
    Y aunque lleves pasaporte de miles más,
    Cubano eres… y, cubano te quedarás.
    Dime cubano, ¿en qué país estás?.
    Gringo, español, africano, jamaiquino, ¡qué más da!
    Si eres cubano, ¡eres mi hermano de verdad!.
    Cuba volverá a ser patria de libertad,
    Y no importara cubano en que parte tú estás.
    ¡¡Eah!!,, toma mi mano, ya no importa si te vas.
    Escribe, llámame, ¡dime como te va!.
    Pon tu bandera, suelta el tocororo,
    Siembra la mariposa y tu palma real.
    Gringo, español, africano, jamaiquino, ¿pudieras ser más?
    Si naciste en Cuba, ¡eres cubano de verdad!,
    Ya nada importa si estás aquí o estas allá.
    Serás siempre un hermano, aunque no puedas entrar ya.

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