… ya no somos los de antes?…

Publicado: 10 diciembre, 2010 en Cuba, Punta Brava
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La ciudad ya no me parece extraña, ni los carros, ni la gente blanca, ni la falta de mar, hasta el hielo en la acera, ni los árboles sin hojas excepto los pinitos…. Lo que si me sigue pareciendo extraño es el no verlos a todos ustedes a menudo…… Eso no es nada fácil….No sé Rosa, hace meses que no lloro, pero a cada rato ganas no me faltan, cuando tengo tiempo para pensar en mi familia, mi país, en mis amistades, en mi futuro…. A veces me siento tan distraído y tan bien, pero a veces me siento tan lejos y tan mal…


Por muchas razones cuando queremos expresar ciertos criterios, comenzamos a  situarnos en el tiempo. Ahora la moda  o la tendencia viene siendo  ubicarnos en las generaciones, por lo que frecuentemente escuchamos este término  generacional….. de esto ya he hablado en otro momento: “¿Cuál es mi generación?”, que amablemente mis dos amigos del Taburete me han dado espacio a compartir con ustedes…
Es difícil poder comprender por estos tiempos, cómo una generación de jóvenes sale de Cuba y al final nunca la abandonan. Me ocupa un joven amigo, como si fuera mi hijo; amante de la buena música, inteligente, trabajador y que por motivos que yo no conozco, salió en busca de la otra mitad familiar que tenia allá en  Rusia.
Mi generación estudió por allá… muchos vinieron con las bellas soviéticas, convertidas por el tiempo en cubanas de a pie o giradas a su Moscú por el pan que tuvieron que morder en los 90….  pero nadie en aquel entonces pensaba mucho en salir o quedarse o utilizar el matrimonio como trampolín, o salto para el exilio. Mi generación fue menos complicada, estábamos enfrascados en tirar para adelante  en busca, de aquel futuro luminoso en nuestra tierra.
Mi hijo/amigo, me destroza, cuando me dice que hace meses consigue no llorar pero a veces irremediablemente quiere hacerlo, y me recuerda a Neruda, con sus a veces ella también me quiso, y esos a veces ya los conocemos.
Nadie lo obliga a partir, o quedarse. Quiere, experimentar, conocer, saber que puede labrarse un futuro si no mejor, por lo menos  por sí solo, sin ayuda de sus padres. Enfrentarse a vivir pensando en otro idioma, comunicarse con una abuela que no lo va a entender nunca, llevando una carrera de resistencia  contra el dolor, escribiendo letreros de luz en la nieve para no olvidar la ortografía del español.

Por Rosa Rodríguez Cubela , tomado de “El Taburete”

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