Estudiantes de Berklee entran en contacto son sus homólogos cubanos durante visita a La Habana

Publicado: 28 febrero, 2011 en Cuba, Cultura, ISA, Música
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Por: Frank-John Hadley, enviado por Alejandro Loisí
Traducción: Lic. Neyrobys Valdés Pérez
Neil Leonard, profesor de la Universidad de Música Berklee, y cuatro estudiantes de su Departamento de Diseño y Producción Electrónica han abierto nuevos caminos, no en el campus de Boston, sino en el Caribe. Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se han suavizado en el terreno cultural, por lo que no es tan difícil para los artistas estadounidenses viajar a la Isla. Los estudiantes y el profesor de Berklee llegaron a la Habana el pasado diciembre, no mucho tiempo después de que Wynton Marsalis y la Orquesta de Jazz del Lincoln Center hicieran su viaje.
Leonard quería que los estudiantes y su Insterarts Ensemble- la bajista Kate Bilisnki, el guitarrista John Hull, la cantante Julia Easterlin, el pianista Enrico de Trizio-estuvieran expuestos a lo que él llamó “manifestaciones de arte interdisciplinario y aquellos maravillosos artistas cubanos que trabajan entre una disciplina y la otra”.
El viaje a Cuba, planificado por Leonard con la ayuda del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, resultó ser un éxito más allá de sus expectativas.
“He estado en Cuba varias veces y he tenido experiencias increíbles”, dijo él cuando regresó a Berklee. “Pero este fue el momento más memorable de mis 25 años de intercambio con los cubanos, todo comprimido en una semana, compartiéndolo con jóvenes músicos que estaban experimentando su primer contacto con Cuba.”
Más adelante, Leonard estaba preocupado sobre el papel de sus estudiantes en la colaboración con sus homólogos de la prestigiosa Universidad de las Artes (ISA) con quienes preparaban piezas para un concierto, pero finalmente dijo que no había problemas: “ellos eran embajadores de las artes e hicieron todo lo posible para ser acogedores y apreciativos de lo cubano.”
Bajo la luna habanera los estudiantes mezclaron música, baile, poesía y espiritualidad. Un momento importante del espectáculo del ISA fue cuando Bilinski y Hull utilizaron iPads para manipular e incorporar muestras de los cubanos a la tradición musical electrónica, especialmente porque el ISA cuenta con sólo una fracción de la tecnología disponible en Berklee. Hull dijo: “fue genial ver cuán interesados estaban los estudiantes del ISA en los controladores y el software para actuaciones en vivo que estábamos utilizando.”
Días antes del concierto final en el Museo Nacional de Bellas Artes, Leonard había solicitado a su equipo que prestaran atención al entorno artístico en La Habana.
“No quería que trataran tanto de convertirse en especialistas amateur en la música cubana”, dijo Leonard. “Quería que se permitieran estar abiertos y parcialmente inspirados e influenciados por la ciudad de La Habana.”
Ya casi al final, De Trizio fue a una ceremonia que se celebra en un castillo y grabó los gritos de un soldado que dirigía una procesión de otros tantos que marchaban.
“Como compositor siempre estoy fascinado por las paradojas,” dijo De Trizio. “En este caso es la marcha, pero el muchacho gritaba una melodía muy buena, y luego, ‘¡silencio!’, y terminé escribiendo una canción de cuna”. En cuanto a la letra, él y Easterlin adaptaron un poema de Eliseo Diego sobre la impresionante y antigua arquitectura habanera. “Silencio” se convirtió en una de las cortas viñetas escritas por los estudiantes para la pieza principal del concierto en el museo “Nuestro Tiempo”.
Después de ese espectáculo, el grupo de Berklee fue a la casa de maestros percusionistas, los hermanos Arango, quienes estaban ofreciendo una celebración Yoruba en honor de la deidad Changó. “Sentí escalofríos cuando el plató, repleto de músicos, estalló en un coro ritual lleno de bellas armonías,” dijo Bilinski.
Entre otras actividades realizadas durante la ajetreada semana, hubo una visita memorable a Chucho Valdés. De Trizio probó su Steinway cantando con Easterlin. Emocionado por su música, Valdés tomó las teclas y desató sus propios “Pasos de Chucho.” “Nosotros estábamos en su sala,” recordó Leonard, “escuchando a Chucho hacer su cosa a aproximadamente un metro de distancia. ¡No hay nada comparado con eso!”

comentarios
  1. Arturo Amaury dice:

    Pienso que ha sido un gran inicio para todos los estudiantes cubano de nuestros conservatorios, ojala puedan visitar con más frecuencia y podamos tener mas intercambios en todas las especialidades que se estudian en el Berklee, que goce de buena salud este intercambio y crezca para que siga creciendo y enriqueciéndose nuestro desarrollo musical.

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