Cuba: El Túnel de la Bahía viste ropas nuevas

Publicado: 21 marzo, 2011 en Cuba
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Túnel de la Bahía de La Habana

Una década después de la última reparación, el emblemático Túnel de la bahía, una vía construida bajo las aguas de la rada habanera, vuelve a recibir un profundo mantenimiento que debe concluir este jueves.
Desde el pasado día siete, trabajadores y técnicos del Centro Nacional de Vialidad y del Grupo de Conservación de Túneles, asesorados por una empresa especializada francesa, trabajan en una de las más monumentales obras arquitectónicas de Cuba, el túnel que atraviesa bajo las aguas de la Bahía de La Habana y que permite el paso rápido desde el Este del país hasta la capital.
“Tratamos de restablecer la impermeabilidad en algunos puntos del túnel donde se ha perdido por el paso del tiempo”, dice a Cubahora el especialista principal del grupo, Marco Tulio Vega, mientras observa a los hombres que trabajan en el tubo que va desde La Habana hacia las playas del este.“Durante la reparación general del 2001 se instalaron varios dispositivos para la obturación de grietas y la canalización de las filtraciones residuales. Lo que hacemos ahora es restaurar las propiedades de esos dispositivos”, explica casi al pie de un gigantesco andamio desde donde retumba un martillo neumático con el que se trabaja en el techo.
Vega inclina un poco el casco, levanta el brazo izquierdo y señala hacia arriba. “Hay tres grandes grietas que denominamos de origen, debido a que se produjeron antes de que se inaugurara esta vía”, afirma al recordar el hundimiento que sufrió el túnel casi al terminar su construcción.
“Hubo una inundación y se produjo un asentamiento no uniforme de la estructura, lo que provocó una torcedura y aparecieron esas tres grandes grietas por las que penetra el agua”, ahonda el experto.
Revela que durante la última reparación general se colocaron unos dispositivos, “que denominamos juntas de dilatación”, que cerraron la vía de agua por medio de la inyección de resinas de diferente naturaleza química.
También se construyó en la superficie del techo un dispositivo flexible que, sin alterar la impermeabilidad, permite cierto movimiento relativo de una parte del hormigón en relación con la otra.
Además de las labores de impermeabilización, se realizan la reparación de las vías y la restauración del alumbrado y de la señalización, al tiempo que se revisan la ventilación y el sistema de medición del monóxido de carbono, entre otros trabajos encaminados a revertir el lógico deterioro de una obra que cumple 53 años.
El paulatino crecimiento de la ciudad, y de su importancia como principal urbe del país, hizo que desde mediados del pasado siglo se comenzara a pensar en serio en la posibilidad de atravesar la que ya era la más importante bahía cubana.
Para los cubanos, y especialmente para los habaneros, salvar el obstáculo natural de la rada era un sueño largamente acariciado, pues evitaría recorrer los más de 25 kilómetros necesarios para bordear la singular bolsa de la ensenada.
Entre varios candidatos, la empresa francesa Societe des Grands Trabaux de Marsella logró la adjudicación de la construcción del túnel que se inició en septiembre de 1955 pero bajo la dirección del ingeniero cubano José Menéndez, como lo exigían las leyes de la época.
Con el empleo de la tecnología más avanzada de esos tiempos, 32 meses después, el 25 de mayo de 1958, se abría al tránsito vehicular la flamante vía subterránea, construida a un costo de casi 30 millones de dólares, que serían hoy unos 350 millones.
El nuevo acceso a La Habana redujo el viaje desde o hacia el Este en poco más de 700 metros, que a una velocidad de 60 kilómetros por hora se franquean en 45 segundos.
Ubicados a entre 12 y 14 metros de profundidad, dos gruesos tubos de hormigón reforzado con capacidad para dos sendas vehiculares cada uno, conforman el paso submarino cuyo largo es de 733 metros.
Vega sonríe cuando le pregunto si no hay peligro de que el agua de la bahía haga estallar al túnel. “Los tubos no están en contacto con el agua, sino bajo el lecho marino conformado por fango y piedras que en la parte más cercana tiene un grosor de 1,40 metros”, detalla el ingeniero.
“La reparación no representa peligro alguno para la estructura de la vía submarina, pero tiene que ser atendida porque si no se hace, al cabo de los años, puede ser fuente de problemas más serios”, asevera.
Este lunes concluyen los trabajos en el primer tubo en reparación y desde mañana comienzan las labores de conservación en la vía que va desde las playas del este hacia la capital, que deben concluir el jueves 31.

Por Raúl Menchaca en Cubahora

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Fuente: EXCLUSIVO, 21/03/11

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