La irresponsabilidad viaja en lanchas rápidas (II parte)

Publicado: 1 abril, 2011 en Cuba, Estados Unidos
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Tráfico de inmigrantes: un negocio internacional

Mariela no es la única que ha utilizado lo que muchos denominan “beneficios” del contrabando ilícito de personas para llegar, en este caso, a Estados Unidos. De acuerdo a investigaciones realizadas por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), entre 700 mil y 2 millones de mujeres y niños son objeto de este negocio anualmente.
El fenómeno se ha transformado en una de las ramas del crimen organizado de más rápido crecimiento, constituyendo la tercera actividad delictiva más lucrativa a nivel internacional luego del tráfico de drogas y de armas. Además, se encuentra estrechamente relacionado con la explotación sexual y de mano de obra barata.
Cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han adjudicado al contrabando humano ganancias que oscilan entre los 7 mil y 10 mil millones de dólares al año.
Un informe de la Comisión Mundial sobre Migraciones Internacionales (2005) realiza una clara distinción entre el contrabando ilícito de personas y la trata de seres humanos que desean emigrar.
“La trata se define como la contratación, el transporte, la transferencia, el hospedaje o la recepción de individuos mediante amenazas, el uso de la fuerza u otras formas de coerción o engaño, con el fin de explotarlos. Es independiente de la voluntad de la víctima. Por el contrario, el tráfico humano hace referencia a las transacciones consensuales en las que el transportista ilegal y el sujeto acuerdan evitar los controles migratorios por razones mutuamente ventajosas”.
Sin embargo, en muchos hechos no se pueden deslindar fácilmente ambos fenómenos. Este es el caso del cubano Yoanis Acosta, una historia que conocimos gracias al testimonio de Roberto Salas, un amigo cercano que dejó en la Isla.
“Yoanis dejó la carrera porque su mujer salió embarazada y por otros problemas. Ella se fue por el bombo tiempo después, pero él no la pudo acompañar. Entonces alguien que trabajaba con mi amigo en el negocio de la calle lo embulló a irse hacia Estados Unidos en una lancha. Yoanis creía que todo corría por parte de esa persona, pero cuando llegó a México y le pidieron el dinero, dijo que no tenía. Todo resultó en que debió vender droga y prostituirse para pagarle a los dueños del negocio, quienes lo explotaron miserablemente y no lo dejaban irse a Miami.
“La madre, quien había llegado de una misión de Venezuela, tuvo que vender todo lo de la casa para mandarle dinero. Él estuvo como ocho meses en México. Por suerte, la familia de la mujer lo fue a buscar y acordó con los jefes su partida a la Florida, y desde ahí seguiría pagando los 12 mil dólares que costó el viaje”.
Si de historia se trata…
La historia de las primeras salidas indocumentadas desde la Isla hacia suelo estadounidense se remonta hasta el mismísimo triunfo de la Revolución Cubana, cuando las personas directamente relacionadas con el régimen del dictador Fulgencio Batista huyeron del país sin previo trámite migratorio.
Con el fin de otorgarles un carácter legal a estos primerizos emigrantes, el Congreso estadounidense aprobó en 1966 la conocida Ley de Ajuste Cubano, la cual brindaba el estatus de residencia permanente a todo nativo que llegase a territorio norteamericano por la vía ilegal y cumpliera un año y un día de presencia física en dicha nación.
La respuesta cubana fue la de autorizar la recogida de los familiares en embarcaciones seguras por el puerto de Camarioca. Así, salieron miles de personas con motivaciones fundamentalmente políticas, pues pertenecían a antiguas familias de clase acomodada que habían abandonado a la Isla en los primeros años de Revolución. La situación creada indujo a que representantes de ambos estados se reunieran por primera vez para tratar el tema migratorio.
Los años que sobrevinieron a este éxodo masivo estuvieron caracterizados por una difícil situación económica en la Mayor de las Antillas, lo cual fue utilizado por Estados Unidos para seguir alentando la emigración ilegal. El flujo migratorio por la vía legal seguía resentido, ya que desde 1973 no se otorgaban visas. Este escenario desencadenó la penetración por la fuerza en sedes diplomáticas. Para contrarrestar la situación, Cuba permitió las salidas por el puerto del Mariel, lugar por donde emigraron 125 mil personas en menos de cinco meses. En 1984, funcionarios de los dos gobiernos se reunieron nuevamente para analizar el tema migratorio.
Con la llegada del período especial en los años 90, la Mayor de Las Antillas vivió un momento de crisis socio-económica muy fuerte. Para muchos, Estados Unidos aparecía como el “paraíso redentor” adonde escapar de la estrechez  que sacudía a la isla, y  brindaba a los ciudadanos cubanos un escaso número de visas. El país no tuvo otra opción que permitir la salida de forma masiva. Muchos abandonaron la Isla  por sus propios medios. A esto se le llamó crisis de los balseros.
A partir de este hecho, Estados Unidos y Cuba firman los Acuerdos Migratorios de 1994 y la Resolución Conjunta de 1995, donde se intenta por ambas partes regularizar el flujo legal y eliminar las salidas ilegales a partir del otorgamiento de 20 mil visas anuales y la búsqueda de una manera para tratar de minimizar la emigración ilegal por vía marítima hacia suelo norteamericano.
Así, las autoridades estadounidenses prometieron repatriar a los balseros que fueran encontrados en alta mar, mientras los que lograran pisar tierra norteña, podrían recibir los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano. Esta política, llamada “pie secos-pies mojados, motivó a numerosos cubanos a renunciar a los medios rústicos porque fácilmente podían ser interceptados por el Servicio de Guardacostas Norteamericano, y por consiguiente, devueltos a la Isla.
De esta forma, surgiría un nuevo negocio en las aguas caribeñas: el tráfico ilegal de personas, fenómeno donde intervendrían rápidas embarcaciones con más posibilidades de evadir la vigilancia de ambas naciones.
“Antiguamente la actividad consistía en que el lanchero venía a recoger solamente a sus familiares, los cuales por un motivo u otro no podían salir legalmente del país. Cuando se ve en esto una forma lucrativa desde el punto de vista de ganar dinero, es que empieza el tráfico ilegal de personas desde Cuba hacia Estados Unidos”, nos explica un oficial de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior (MININT).
“Ellos fueron buscando la parte monetaria. Poco a poco empezaron a subir el precio del viaje, que en un momento inicial era de 500 dólares, luego fue aumentado hasta los 12 mil dólares o más. Esto incrementó el interés en dicho negocio. El contrabando humano ya no se limitaba a la medida de la embarcación. Por ejemplo, una lancha de quince a dieciocho pies tiene como equivalente a diez personas. Sin embargo, con el afán de ganar más dinero, eso no se respetaba. A mayor número de personas más ganancias habría. Así comenzó el tráfico en nuestro país”, agrega.
Autores: Estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana

Tomado del Blog Destino Cuba

comentarios
  1. Estos Articulos son los que a los lectores de la Red les hace falta leer… porque no solo hacen sentido comun, sino que es necesario lograr revisar la otra informacion que la hace ausente en comparacion con los cientos de medios que tienen los que pueden tenerla, que son las grandes corporaciones informativas… Toda historia tiene dos versiones, no tres… Y de lo que se adolece aca es que, en su mayoria, los lectores, producto de la cantidad de desinformacion respecto a la Revolucion cubana, aseguran que de la parte de alla no existe otra historia que la contada por los de aca… Es muy facil de resumir: ‘SEGÚN EEUU, DE CUBA SE ESCAPAN Y DE OTROS PAISES EMIGRAN POR NECESIDAD’… No importa si el que solicita ‘asilo’ este en una gira artistica, o una mision humanitaria, o por un simple permiso fuera de la Isla en el extranjero, como el caso de la muy conocida cantante cubana, la Sra. Mirta Medina, donde hace unos anos presento uno de los ‘show’ mar grande de su historia, cuando paso por la frontera de Tijuana, Mexico, para EEUU, cubriendose con una bandera cubana gritando ‘libertad’, ‘libertad’, como si se hubiera escapado de una prision de Cuba, y en la vida real esta Senora, la Medina, lo que estaba era trabajando en Mexico bajo un Contrato artistico… Y si me da por contar otras historias, seguro que el Licenciado Carlos Alberto, Director de La Chiringa, me censura por tanto espacio utilizar de tan lamentables casos que a diario se ven de la parte de aca… Caramba, seremos tan imbeciles?… Gracias por leerme…

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