La irresponsabilidad viaja en lanchas rápidas (III parte)

Publicado: 7 abril, 2011 en Cuba, emigración, Estados Unidos, tráfico humano
Etiquetas:, , , ,

¿Por qué los cubanos se montan en una lancha?

Investigaciones del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales (CEMI) revelan que los principales indicadores de las salidas ilegales de cubanos tienen su trasfondo en el poco cumplimiento que hace el gobierno norteamericano de otorgar a Cuba anualmente las 20 mil visas establecidas durante los convenios migratorios de 1994-1995.
En este sentido, una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) confirmó que, por ejemplo, durante el 1ro de junio de 2006 y el 30 de junio de 2007 solamente se habían presentado en las oficinas de Inmigración y Extranjería 10 mil 724 personas con visas para viajar hacia los Estados Unidos, cifras que solo representan el 53, 6 % de las 20 mil visas que debe otorgar la nación norteña.
“Una de las causas que alegó la SINA (Sección de Intereses de Norteamérica) el pasado año fue la falta de personal suficiente para procesar las visas”, nos explica con un poco de ironía Armando Bencomo, funcionario del MINREX.
A este incumplimiento de los acuerdos migratorios se unen los efectos de la Ley de Ajuste Cubano la cual alienta el tráfico de cubanos.
“La primera vez lo intenté por la zona de Las Martinas, en Pinar del Río. Estuvimos metidos en el mangle dos noches y dos días hasta que por fin llegó la lancha. Donde supuestamente iban veintiséis, metieron a treinta y seis personas. Bastante alejados de la costa, una lancha guardafronteras nos dijo que paráramos. Aunque no les hicimos caso, ellos seguían atrás de nosotros. De repente, la cigarreta se paró porque se rompieron los motores y el timón. Era tanta la gente que la lancha comenzó a llenarse de agua, y los dos lancheros nos obligaron a tirarnos al mar. ¡Menos mal que los guardafronteras nos ayudaron!
-¿Y por qué lo intentaste de nuevo, Raiza?
“Yo sabía que si tocaba tierra norteamericana me quedaba. Muchas personas lo intentan porque saben que la Ley de Ajuste Cubano los acoge. Con pedir asilo político, ya.”
Por otra parte, la situación económica de la Isla impone innumerables limitaciones materiales a los cubanos. Esto motiva que muchos  emigren  en busca de un ascenso económico o el reencuentro con sus familiares.
Las entrevistas realizadas a personas traficadas arrojaron que el contrabando es considerado por ellas como un medio “seguro”, pues basan sus criterios en la calidad de las embarcaciones, la supuesta pericia de los lancheros y la creencia de que el pago efectuado les garantizará rapidez y cierto confort en la travesía. Especialistas ven en esto otro factor determinante para que opten por esta vía.
Todos los caminos conducen a Roma
La ruta tradicional de los cubanos que emigraban ilegalmente hacia los Estados Unidos era mayoritariamente a través de un viaje directo desde Cuba hasta los Cayos de Florida.
Debido a las constantes presiones de Cuba para que Estados Unidos cumpla los acuerdos migratorios vigentes, la Guardia Costera de ese país ha reforzado la vigilancia para detener el flujo de cubanos que se dirigen a Florida.
Autoridades costeras norteamericanas revelaron a la agencia de prensa DPA que “más de 3 mil 100 fueron capturados en alta mar y repatriados en el 2007, lo que fue considerado como un récord en las devoluciones”.
Esto ha provocado que muchos isleños utilicen la denominada “ruta sur”, que incluye fundamentalmente a países como México y Honduras, utilizados como trampolín hacia los Estados Unidos.
El diario mexicano El Universal señalaba que de 14 mil cubanos que arribaron a Estados Unidos durante el 2007, el 70% lo hizo por la vía México.
“A los cubanos les alienta saber que al llegar a México tienen una ruta segura hacia Estados Unidos, pues a diferencia de lo que ocurre en el estrecho de la Florida, no serán interceptados por los guardacostas”, reafirma la investigadora del CEMI, Miriam Rodríguez durante una entrevista realizada por la revista Contralínea.
Aunque no arriesgan sus vidas como otros latinoamericanos que atraviesan el desierto o cruzan el río Grande, los isleños pasan disímiles trabajos para llegar a la frontera. Así lo constató el joven criollo Carlos Javier Reyes, quien reside actualmente en calle 8, Miami. A través de una entrevista vía e-mail, Carlos nos relató cómo le fue durante su paso por la tierra azteca.
“Es realmente tormentoso. ¡Imagínate cruzar el océano primero y después cruzar México de forma ilegal! Para colmo de males, fui abandonado en el centro del país por la gente que me llevaba a la frontera cuando nos cruzamos con un punto de revisión del Ejército en el camino. Tuve que ir escondiéndome en la parte de atrás de las guaguas hasta que crucé la frontera por la ciudad de Reynosa. Para poder pasar a Estados Unidos tuve que enseñar el carné de identidad y de ahí me dirigí a Miami, donde vivía mi mujer. Ella pagó los 8 mil dólares que costó el viaje”.
En el estado mexicano de Quintana Roo radica una amplia red de tráfico de emigrantes cubanos operada por miembros de la Fundación Cubano-Americana de Miami.
Este negocio utiliza diferentes embarcaciones como lanchas rápidas, pesqueras o yates para trasportar a los cubanos hacia Cancún e Isla Mujeres. Una vez allí son albergados en casas de seguridad hasta que inician el camino a territorio norteamericano.
Autoridades mexicanas reconocen que este lugar se ha convertido en el principal puente de isleños hacia Norteamérica. Según estadísticas del Instituto de Migración de México (INM), en marzo de 2008 fueron detenidos allí 208 indocumentados, la gran mayoría de origen cubano.
Otra vía muy utilizada es Honduras, donde también hay una red organizada de tráfico. Como no existe ningún acuerdo de repatriación entre Cuba y esta nación, las autoridades de migración les extienden permiso para que permanezcan quince o treinta días en el país y luego sigan viaje a los Estados Unidos.
Según la agencia cablegráfica EFE, entre el 2000 y lo que va de año, Honduras ha registrado un ingreso al país de unos mil 200 supuestos balseros cubanos, cuyo único objetivo ha sido llegar a Norteamérica.
Luis Díaz, vocero del Servicio de Guardacostas en Miami, explica a la agencia Notimex que antes de llegar a México u Honduras, muchas veces los  contrabandistas hacen estancia en Islas Gran Caimán y de ahí siguen viaje. Estas nuevas rutas tienen como objetivo burlar la vigilancia de los guardacostas.
Un negocio enturbia las aguas cubanas
El tráfico ilegal de cubanos constituye un proceso muy complejo pues funciona igual que el contrabando de drogas y armamento. Hay personas que se encargan de preparar y organizar la actividad aquí en la Isla, las cuales mantienen frecuente contacto con sus homólogos en el exterior.
“Los organizadores llevan consigo una lista de los nombres y teléfonos de los que deberá recoger la lancha cuando llegue a aguas cubanas. Su tarea consiste en localizar y mantener bien informados a estas personas en cuanto al día exacto de la salida, el lugar adonde deberán ir para que desde ahí un individuo los lleve al punto exacto donde entrará la embarcación”, explica el periodista Reinaldo Taladrid.
Estos organizadores responden a los intereses del jefe del negocio que radica en Estados Unidos. Este hombre tiene algunas lanchas a su disposición para que individuos contratados por él, vayan a la Isla a recoger las personas cuyo viaje fue ya pagado por los familiares residentes allá.
En Cuba funciona también el llamado guía de costa. Su trabajo consiste en encaminar a las personas hasta el lugar exacto donde se producirá la salida, ya que la mayoría de los futuros emigrantes provienen de diferentes regiones del país y muchas veces no conocen el terreno en que se encuentran.
Maikel Pereda González tenía dieciocho años cuando su primo lo contactó desde Estados Unidos para que llevara a un grupo de personas a un lugar de la costa entre La Coloma y San Luis, en Pinar del Río, donde serían recogidos por una cigarreta. Así, el viaje le salía gratis.
“Yo no conocía a la gente que debía llevar a ese punto. Mi primo los contactó desde el exterior y les dijo que en el Cinco de la Coloma los iba a esperar un hombre con un pullover rojo y un pantalón de camuflaje que los llevaría al punto de partida. Él también me indicó cómo vestirme para que la gente me reconociera. Cuando las personas llegaron yo les hice señas para que me siguieran. Nunca hablé con ellos. Mi primo me llamaba cada 10 minutos por el celular para decirme cuándo llegaba la lancha o si había algún problema.
Este viaje fracasó, pues nunca llegó la lancha. Hice este trabajo por segunda vez, pero intervinieron los guardafronteras y la policía. Entonces las mismas personas de la salida me delataron. Por ello cumplí siete años en prisión”.
Los otros eslabones de la cadena serían, por supuesto, los traficados y sus familiares del exterior, quienes la mayoría de las veces pagan el viaje desde Norteamérica.
“Los precios oscilan entre 8 mil y 15 mil dólares, aún así, las personas que no tienen dinero cuando llegan allá pagan el viaje mediante la prostitución, traficando drogas de México hacia los Estados Unidos o acompañando a lancheros en otros viajes de contrabando humano”, comenta Taladrid.
Autores: Estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana

Tomado de Destino Cuba

Para ver anteriores:

La irresponsabilidad viaja en lanchas rápidas (I parte)

La irresponsabilidad viaja en lanchas rápidas (II parte)

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s