El desfile Vs. El menú asesino (+fotos)

Publicado: 18 abril, 2011 en blog, blogosfera, blogueros cubanos, Cuba, Cultura
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Desfile del 16 de abril frente a la Plaza de la Revolución cubana

Por Carlos Alberto Pérez Benítez

Levantarnos de madrugada el pasado sábado 16 de abril para desfilar en la Plaza de la Revolución cubana fue el menor de los retos de la jornada. Nos esperaba un día bastante largo, así que desde la noche anterior mi esposa y yo nos dimos a la tarea de preparar una buena mochila con todos los implementos necesarios para enfrentar el seguro cansancio, la sed, el hambre, y un abundante sol.

Entre otras cosas me impacientaba marchar entre desconocidos, aunque fuera por la misma causa, por lo que  me dirigí a la intersección de las calles Paseo y 25, lugar desde donde partiría el sector de la cultura, y donde habíamos pactado encontrarnos algunos amigos blogueros y tuiteros de la red.

La sorpresa fue mayor de la esperada, ya que además de encontrarme con mi querida amiga Yamila y su esposo Mandy, allí los rodeaban algunos excelentes amigos y otros que solo conocía virtualmente, los que finalmente la vida y las convicciones que nos unen nos hicieron estrechar manos  y abrazos entre toda la multitud.

La experiencia fue maravillosa y los rostros hablaban por sí solos. Mientras esperábamos impacientes la hora del comienzo del desfile, me dediqué a observar y a fotografiar con marcada atención los rostros de los allí presentes. Reinaba la alegría entre la gente. Algunos siempre de sonrisas, otros bailaban a ritmo de conga, y no faltó quienes acaloradamente discutían de béisbol. A un lado nuestro se encontraban los muchachos de Cubarte, que como iniciativa de esa entidad pintaban decenas de banderas cubanas en rostros, brazos y pullovers de los participantes mientras llegaba el momento de la arrancada final.

La energía desplegada por el sector de la cultura y por la población en general me hizo emocionarme en más de una ocasión, pero no fue hasta que mi esposa me hiciera un comentario entre lo sarcástico y lo irónico, que me detuve ipso-facto a analizar lo especial que somos nosotros los cubanos. Sus palabras exactamente fueron:

–          Miren para eso dios mío, la verdad es que los cubanos somos especiales, se me pierde la vista entre tanto gentío. Y pensar que anoche lo que tú y yo nos comimos fue una torta frita de picadillo de soya, (y pícaramente sonrió…). No!, (continuó), y me imagino que muchos los aquí presentes hayan estado en iguales o peores condiciones que nosotros, y sin embargo miren esto…

Junto a mi esposa Marielvys

No dudo que así haya sido, aunque me queda claro que allí, entre tanta multitud y diversidad, es más que lógico encontrar todo tipo de diferencias. No obstante a ello, me parece genial la observación de mi esposa, ya que demuestra cómo por sobre todas las cosas muchos cubanos elegimos no hacer de nuestras situaciones (muchas veces críticas), el lado feo de las verdaderas convicciones. Lejos de esto, demostrado está que nos sobreponemos a nuestras duras realidades haciéndole tragar la lengua a quienes nos acusan de asistir a este tipo de manifestaciones a punta de pistola, o bajo obligación y chantaje de perder ciertas prebendas y comodidades, o incluso algunos absurdos aseguran que tantos manifestantes en favor de la Revolución y sus líderes se deben a una jabita con comida que reparten a cada participante al final de todas las marchas. Y créanme o no, si algo puedo asegurar con toda certeza de lo que este sábado viví, es que allí más que nada vibró la verdadera gente del pueblo, la que sufre y disfruta cada acierto y desacierto de nuestra Patria.

Estoy seguro de que mi compañera aprendió ese día más de lo que ella imaginó para la ocasión, pues con solo mirar de un lado a otro eran muchas las respuestas que saltaban a nuestros ojos. La mañana fue más que provechosa; marchamos, bailamos, reímos, gritamos y hasta vibramos de la emoción cuando nuestro paso retumbó frente a la misma Plaza.

Una vez terminada la jornada pensé que las enseñanzas habían sido suficientes para un día tan largo y agotador, pero la vida, caprichosa como siempre, una vez más se volvió impredecible. Fue entonces cuando bien tarde en casa, mientras disfrutaba un resumen del desfile en el Noticiero Nacional de Televisión, se apareció mi esposa una vez más con cara de cómplice y mirando fijamente el plato que me traía para cenar, me dijo:

           -Arroz, frijoles y un perrito en salsa.

Me entregó el plato y visiblemente orgullosa, aunque también algo impactada, me dio un beso y sonriendo lentamente se retiró.

 Algunas fotos:

Antes de comenzar el desfile

Banderas cubanas ondearon por doquier. Foto: Rafael de la Osa

Foto: Rafael de la Osa

Foto: Rafael de la Osa

Foto: Rafael de la Osa

comentarios
  1. Procella dice:

    De verdad que su pueblo es asombroso. VIVA CUBA!

  2. Sara dice:

    Me emocionas cada vez que escribes… lllegas muy hondo
    Lindo y de corazón lo haces.

    Un beso, Sara

  3. odalys dice:

    Que hermosa crónica, muy verídica, que continúe su diario y alto vuelo La Chiringa de Cuba, de Carlos Alberto, y de los buenos colaboradores, saludos Odalys

    • Muchas Gracias Odalys, sus comentarios, deseos y sugerencias como siempre muy bien recibidas en este blog. Para personas como Ud está pensada esta bitácora. Gracias una vez más por ayudarme a levantar siempre un poco más el vuelo de esta chiringa.
      Carlos Alberto

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