El lesbianismo en la Universidad de La Habana ¿el otro lado del Alma Máter?

Publicado: 10 mayo, 2011 en Cuba, diversidad sexual
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El dúo ruso TATU ganó millones de seguidores en todo el mundo por su pegajosa música, pero más que nada por sus libres manifestaciones lésbicas en pleno escenario

Por Mayra García Cardentey

Abre sus brazos a todos los que se atreven a traspasar sus colinas. Aires nuevos, diferentes, provocadores…siempre jóvenes. Detenida en el espacio y el tiempo conversa con la historia, con sus protagonistas.

Desde sus pasillos y escalinatas, desde sus aulas e instalaciones, todo se conjuga para que cada cual halle su espacio, suyo y de nadie más. La Universidad de La Habana no cree en diferencias, ni limitaciones. Sus puertas están abiertas para todos, una Cuba chiquita pasea por sus entrañas.

Creencias y tabúes transgreden este lugar donde las personas se despojan sus máscaras para ser “realmente” ellas. En este recinto se reflexiona sobre la vida universitaria, la dinámica diaria… la sociedad. Pero ni aún en la Casa de Altos Estudios, nos podemos desarraigar del legado generacional que nos ha acompañado durante años. Y sobre temas tan polémicos como el lesbianismo se pueden emitir criterios tan diversos y encontrados, reflejo del propio pensar de nuestra Cuba de la Caridad.

DEL LESBIANISMO Y… ¿OTROS DEMONIOS?

En nuestro país, aceptar manifestaciones de pluralidad sexual ha constituido un paso difícil. Aún con el progreso experimentado en cuanto a políticas sociales, todavía pesan concepciones prejuiciadas en torno a la homosexualidad…

“La sociedad cubana actual continúa permeada de ideas y concepciones machistas y patriarcales a pesar de los esfuerzos realizados por la Revolución para eliminar esta herencia cultural de casi quinientos años”, nos explicó Alberto Roque, coordinador del CENESEX. “Las personas homosexuales nacen y crecen, en la mayoría de los casos, en el seno de una familia heteroparental, es decir, son hijos, casi todos, de heterosexuales y se desarrollan bajo códigos heterosexistas -continuó apuntándonos. La dura tarea de desempeñar el rol que te asignó la sociedad conlleva a una alta carga de responsabilidad para los padres, y la simple insinuación de que la homosexualidad o la bisexualidad será una de las maneras de expresar la sexualidad se convierte en una tragedia para toda la familia. Ni ellos, ni los hijos homosexuales, están ajenos a ese sufrimiento.”

Teniendo en cuenta el rol que el hombre ha ocupado históricamente, el lesbianismo ha sido menos difundido que la homosexualidad masculina. Y aunque la presencia lésbica existe desde tiempos remotos, se ha desvalorizado frente a una homosexualidad masculina que si bien no ha sido aceptada, si ha poseído un reconocimiento paulatino a lo largo de la historia.

“En la propia familia, -nos explicó el Licenciado en Psicología Rafael Wert — se viola el derecho de la lesbiana, la excluyen, la abandonan, la maltratan, la rechazan. Porque si tu hija es lesbiana y la botas de la casa, la estás excluyendo; y si ella tiene derecho a participar en esa familia y a tomar decisiones y tú la excluyes, le estás negando la participación, le estás violando el desarrollo, no le das la oportunidad de que crezca con la libertad suficiente de elegir su orientación. Eso hay que explicárselo no solo a la familia homosexual, sino a todas.”

Muchos no pueden comprender lo planteado por Abel Sierra, investigador del Centro Don Fernando Ortiz cuando explica que no se nace hombre o mujer, pues los sujetos no emergen con un género determinado, sino que lo adquieren. Y la homofobia en muchas ocasiones, se puede traducir no como el odio a la homosexualidad, sino como el temor, la ansiedad, el miedo al deseo y al placer erótico con personas de un mismo sexo, y se pudiera agregar como bien plantea el autor, que no es miedo a quien es homosexual, sino a convertirse en homosexual.

Dentro y fuera de las instituciones estatales existe rechazo a los derechos de los homosexuales y específicamente a las lesbianas, debido en gran medida, a las concepciones machistas y patriarcales frecuentes en la sociedad cubana. Unos aluden a que “no estamos preparados” y otros a que “las condiciones políticas actuales no dejan cabida para esos asuntos”, pero los grandes cambios deben ser implementados por las personas e instituciones de vanguardia.

La sociedad siempre hará resistencia a lo nuevo, su evolución necesita tiempo y elementos que la catalicen. Si se esperara por condiciones para llevar a cabo las grandes ideas, estaríamos todavía como los hombres primitivos, viviendo en cuevas y cazando animales para la subsistencia.

UN VISTAZO UNIVERSITARIO AL SAFISMO

La Universidad de La Habana (UH) ha sido considerada a lo largo de la historia pre y post revolucionaria, uno de los centros más influyentes en las polémicas nacionales que conllevan a la sociedad a pensarse por dentro. La diversidad de estudiantes y regiones representadas desde sus aulas, la convierten en gestor fundamental de la dinámica que hoy vive el país.

Más allá de los competencias intelectuales y de las creencias arraigadas en cada uno de los estudiantes que permite obtener una variedad de criterios, la UH posee un reconocido ambiente homoerótico como parte del entorno habanero…

“El contexto de la facultad, de la universidad, y hasta de la beca propician a que una se sienta realmente quien es -nos dice Laura, quien tiene una relación lésbica desde hace tres años-, todos hacen su vida, nadie se mete con los demás, no te juzgan por cómo eres, por las inclinaciones sexuales que tienes. En el ambiente de la universidad te reconocen como persona, no como homosexual. No te señalan con el dedo, ni comentan a tus espaldas como si fueras un virus. Es un ambiente bien diferente, incluso, hasta del que encontramos en nuestras casas.”

“Muchos de los homosexuales que estudiamos en la universidad -agrega Carlos- encontramos un lugar donde mostrar nuestra verdadera inclinación sexual. Ser homosexual no nos avergüenza pero los contextos son diferentes. Varios son de una manera en la universidad y de otra forma en sus casas, sobre todo, los de provincia.”

“En la Universidad hay una mayor aceptación del tema porque es otra generación, con un nivel cultural que también influye -explica Armando- pero tampoco se puede decir que hay total tolerancia. Fíjate que hay facultades donde se respetan las identidades sexuales, e incluso se manifiestan con mayor frecuencia, y en otras ni siquiera se tolera, y les hacen la vida imposible a los homosexuales. Nosotros, al fin y al cabo, también somos reflejo de la sociedad. La UH es una Cuba chiquita”

A pesar del ambiente aparentemente liberador, la Universidad de La Habana es reproductora de los códigos sociales de un país poseedor de fuertes creencias patriarcales y los homosexuales, especialmente las lesbianas, temen todavía a ser rechazadas en el entorno de esta comunidad universitaria, por las mayorías hetero.

Buscando respuestas… y hasta preguntas, acudimos a los estudiantes del recinto. Conversar, polemizar, y hasta discutir, conformaron las dinámicas que durante varias semanas sostuvimos con el alumnado de la Institución. Diversidad de criterios, como de representatividad de facultades, años, géneros y orientaciones sexuales, centraron grupos de discusión que permitieron a estas investigadoras obtener una dinámica, variada y a la vez integradora visión del fenómeno.

EL LESBIANISMO BAJO EL LENTE HETERO UNIVERSITARIO

“El lesbianismo se manifiesta menos porque las mujeres son más discretas, los hombres homo se manifiestan más, se rebelan más, y asumen cambios en su conducta más perceptibles que las féminas -nos comenta Alfredo-, creo que la sociedad está más prejuiciada a aceptar la homosexualidad femenina”

“Yo no pienso que sea tan así- nos refiere Armando- las mujeres lesbianas son más toleradas que los hombres porque se conciben como objetos sexuales cuando tienen relaciones homo. Se convierten en la fantasía sexual de muchos hombres”

Sin embargo, Mariela refuta este punto de vista, “a nosotras nos pasa lo mismo que a los hombres con los homo. Nos resulta más desagradable aceptar la homosexualidad femenina que la masculina, nosotras también somos “machistas” en ese sentido, incluso me atrevo a decir que más. Las lesbianas son más excluidas, y a la vez menos comunes. Fíjate que en nuestra misma universidad existen muchos homo masculinos sin embargo no tantas lesbianas, al menos evidentes.”

Muchos entrevistados concuerdan en que un tema importante a tratar cuando se habla de lesbianismo es la actitud asumida por las propias mujeres. “En muchas ocasiones cobra gran protagonismo eso de dime con quién andas…, -agrega Libet- en nuestra universidad puedes ver cómo homosexuales masculinos se relacionan con heteros de ambos sexos, sin embargo, cuando ves una lesbiana, o a alguien que lo crees…, las muchachas sobre todo, se apartan por el miedo de que las encasillen con el cartelito”

“Las lesbianas dentro de la universidad pueden estar más reprimidas por el hecho de que si te “destapas” te condicionas a andar sola, a no tener amigas por miedo a que las confundan, y a veces la soledad es mala compañera-nos explica Ariadna-. “Tú ves incluso muchos varones hetero viviendo con homosexuales, pero cuando se trata de lesbianas, tienen que ser conocidas, amigas o algo de eso. Es muy extraño vivir con ellas, porque es como vivir con un macho, y nosotras nos cuidamos en ese sentido más nuestra intimidad que los varones”

“Tampoco hay un grupo de lesbianas en la universidad tan definido como el de los gays, que se apoyan, se reúnen, se ayudan. Y esta puede ser una de las causas de que las lesbianas se vean más rechazadas, más solas, descuidadas”, opina Marielis.

“Yo creo que todo viene porque las lesbianas son más discretas que los gays. En la universidad existen muchas que lo son y sin embargo uno no lo sabe, simplemente, según comentarios de ellas mismas, no tienen interés por luchar ese espacio que los gays se han ganado -comenta Alfredo- Los homosexuales masculinos han luchado más por sus derechos y en esto influye también la errónea visión de los medios masivos de comunicación que perfilan la homosexualidad desde los gays y apenas se refieren a las lesbianas”

“Lo que me parece mal, agrega Raúl, es que muchos homo ubican su identidad sexual por encima de su personalidad. Hacen que se les reconozca más por su condición de homosexual que por su valor humano. Y yo no voy por ahí diciendo que soy hetero. Los gay, por la discriminación que han sufrido, han creado toda una rebeldía para hacerse sentir y aceptar en la sociedad. Las lesbianas no, son más solapadas, y así ni siquiera se arriesgan a ser marginadas.”

¿LESBIANISMO VS HOMOSEXUALISMO MASCULINO?… DESDE EL PRISMA GAY

“La mujer como nunca ha sido tan marginada como nosotros, no tiene esa necesidad de rebelarse, nos explica Abel. Los gays somos más desinhibidos, que no debe interpretarse como los espectáculos que algunos montan en plena calle. Pero es verdad que mostramos más nuestra identidad sexual. Ellas, sin embargo, son más cohibidas”

“En esto influye, que muchas de las campañas referidas al tema se abordan desde la perspectiva gay -refiere Carlos- los mismos spots del sida se orientan en muchas ocasiones hacia los hombres que tenemos sexo con hombres, y los seriales refieren más a la homosexualidad masculina que a la femenina. Incluso, en casi todas las películas aparece el personaje gay satirizado y estereotipado, y hay muy pocas referencias al lesbianismo”

“Y yo no creo que la respuesta sea que cueste trabajo reconocer el lesbianismo, o a las lesbianas, porque ellas, en muchos casos, mantienen su características femeninas y son lesbianas, continúa Carlos, y por ello no son tan rechazadas como nosotros. Sin embargo, los homosexuales masculinos, en una sociedad falocéntrica como la nuestra, somos un foco de atención por la fuerte diferencia entre el gay y el hombre hetero. Es por eso que luchamos más porque no se nos margine y se nos reconozca. Si fuéramos más aceptados no actuaríamos así. Mostrar nuestra sexualidad es también un método de autodefensa, como lo es para las lesbianas no manifestar explícitamente su identidad sexual”

“Se puede en este sentido ver diferencias hasta en las relaciones de gays y lesbianas, confiesa Carlos. Yo no me llevo con ninguna porque no las conozco, pero en realidad no son muchas las relaciones entre nosotros”.

EL LESBIANISMO… DESDE SU PROPIO ESPEJO

“El rechazo a la homosexualidad femenina, en la sociedad cubana, y en menor medida en la Universidad, apunta Amelia, se debe fundamentalmente, a que algunas poseen características masculinas y manifiestan actitudes agresivas, porque así se expresa su identidad sexual”

“Pero nosotras no tenemos que andar por ahí gritando nuestras inclinaciones sexuales, ni nuestras intimidades y eso no significa que estemos escondidas, añade Laura, la relación es entre nosotras, no entre nosotras y la gente”

“Además, las lesbianas podemos asumir una posición de anonimato como estrategia de aceptación, agrega Eliannys. Ese puede ser en ocasiones nuestro escudo protector ante la agresividad social”

En este sentido, Amelia enfatiza que “las lesbianas somos víctimas del maltrato social en mayor cuantía que los hombres. Los hombres, aunque sean gay pueden ofrecer resistencia, incluso física, pero nosotras como mujeres estamos más indefensas. Aquí el elemento biológico nos jugó una mala pasada”

“De todos modos el rechazo hacia nosotras viene de los dos sexos -sostiene Eliannys-lo que pasa es que se manifiesta diferente. Los hombres: nos agraden mediante frases obscenas y las mujeres: o nos ignoran o se extrañan”

Para Laura “el rechazo va más allá de la sociedad, la familia también tiene su cuota en hacernos infelices, es allí donde todo comienza. Pienso que se deba al rol que tradicionalmente se le asigna al sexo femenino, sobre todo, el papel de madre”

“Muchas lesbianas tenemos ganas de tener nuestros hijos -reflexiona Amelia-, pero las personas no nos creen capaces de asumir la educación de un pequeño, consideran que podemos influir negativamente en su orientación sexual, como si la inclinación sexual se pegara ¿cuántas de nosotras provenimos de familias homosexuales?, ninguna y sin embargo, somos lesbianas”

“Otro factor que nos afecta es la falta de lugares para compartir-comenta Laura — porque no podemos sentarnos en un parque como las demás parejas, ni tomarnos de las manos por temor a la reacción de las personas, esas muestras de cariño para nosotras están vedadas. Por eso quizás es que preferimos relacionarnos con personas igual a nosotras, preparadas para aceptar nuestras conductas y a veces nos encerramos”

Pero Eliannys no comparte esta idea. Ella considera que “no es necesario crear guetos, el propio desarrollo de la sociedad traerá consigo el reconocimiento. Relacionarse sólo con lesbianas implica automarginarse. Lo importante es ser menos agresivas a la vista, más discretas, eso facilitará la aceptación. La sociedad siempre excluye lo marginal”

EL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA… DIFERENTES CARAS EN EL MISMO ESPEJO

La autonomía plena de los gays y lesbianas en Cuba, y en la Universidad de La Habana, aún con todas sus aperturas intelectuales, conlleva a crear cambios en una sociedad que todavía no acepta la homosexualidad aunque se comporta más tolerante que antaño. Obtener todo el respeto a los derechos de los homosexuales cubanos no es empresa fácil, pero ¿será necesario esperar otro siglo para que “una suerte de milagro haga justicia y baje hasta aquí”?

Más allá del reconocimiento y aceptación, la cuestión se torna de invisibilidad, mientras haya que luchar como fieras gritando a los cuatro vientos las identidades sexuales para crear mayor “tolerancia”, no cambiarán las creencias patriarcales de la sociedad. El fin no constituye proclamar todos nuestros gustos o identidades sexuales para un asentimiento social, sino que todas confluyan de manera normal, de tal forma, que entrar en nuestra sociedad con estas especificidades, sea innecesario.

* Este trabajo es fruto de una investigación de Mayra García Cardentey, Yudaimy Castro Morales y Sonia R. Pérez Sosa

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Via CubaAhora: Fuente: Blog Quovadiscuba, 06/05/11

comentarios
  1. Alexei dice:

    “A pesar de los esfuerzos realizados por la Revolución para eliminar esta herencia cultural de casi quinientos años”. No dudo de los esfuerzos realizados para erradicar otros males sociales peor no creo que se haya hecho mucho para eliminar la descriminación contra los y las homosexuales. Desde la presidencia de Raúl se ha observado una mayor presencia del tema en los medios y otros espacios de debate.

  2. Al roce de mi mano

    ANDREA TUTOR

    El espacio abierto invita

    en cintura amplia, relajada;

    se despereza, se esperanza y aparta

    al opresor, ladino, negro cuero,

    que ciñe y apresa a mi galga.

    Te rozo con las puntas de mis dedos

    en tu zona árida, seca, mas anaranjada.

    Deslizo mis finos y suaves dedos

    en caricia al pubis de mi Venus:

    vientre sediento, ardiente, apasionado.

    Me miras con tu melancólica mirada:

    traspasa límites, fronteras y deseos,

    te lanzas en mis brazos apasionada,

    y yo ,deteniéndome en tu cuello,

    poso mi boca en largo beso.

    Poso mi boca en largo beso

    y con sinuoso recorrido de mi dorso

    en tu zona ya no seca y anaranjada

    y fluye de ti, cual fuente desbordada

    de tanta aridez sin caricias ni besos.

    ¡Ay! No estamos solas

    ¿La madre pone fin a sus excesos?

    ¡Mas, mi temperamental Amada

    corre a ceñirse a mi cuerpo!

    ¡Ay, si estuviésemos a solas,

    compartiendo nuestros anhelos,

    entonces, sabrías cuánto te quiero¡

    Te rozo con las puntas de mis dedos

    en tu zona árida, seca, mas anaranjada.

    Deslizo mis finos y suaves dedos

    en caricia al pubis de mi Venus:

    vientre sediento, ardiente, apasionado

    ¡Al roce de mi mano tiemblas, me alzas

    y aprendes de mis enardecidos besos!

    ANDREA TUTOR

    Santander, España, 14 de July de 2011

    CURIOSIDAD: Es una impresionante coincidencia, que la mejor estudiante de Sociología de la graduación de 1996 de la UNIVERSIDAD DE LA HABANA, actual Lic. Gloria Zaragoza, cuya Tutora fui Yo, DRA. PROF. CARY TORRES, se parece a la pintura, única reproducción que refleja su imagen, de la Poetisa Safo. Casualmente, viajó a Berlín (Junio a Julio de 1996), mientras me operaban del corazón. Es un detalle importante de mi vida artística, que puede estar indicando una de mis reencarnaciones. Esto sería desde el punto de vista poético, porque puede tener otras implicaciones, aunque con Gloria no tuve ningún tipo de aproximación sexual, no yo hacia ella ni ella hacia mí. Fue relación netamente profesional de Profesora a discípula tutoreada. Ella viajó a Berlín y, en Berlín, estaba Marion, que es con quién he tenido una relación lésbica, y fue quién me enamoró.

  3. Los bandos de la Luna

    ¿A qué bando perteneces, Luna,

    cuando coqueteas con el Sol?

    Te haces remisa, tarda, remolona.

    Rodeada de roturadas nubes:

    transparente velo de novia.

    Miro tu faz de soslayo

    y no reconozco a la novia;

    que presenta y esconde

    ojos de mujer aduladora.

    Te acuestas temprano,

    mas sales de ronda;

    te presentas a los astros,

    en la noche encantadora.

    ¿Luna llena o nueva?

    ¿Cómo saber precisar

    en tu redondez esbelta?

    Me inquietas un tanto,

    opacas la más brillante estrella.

    Miro tu faz de soslayo

    y no reconozco a la novia;

    que presenta y esconde

    ojos de mujer aduladora.

    ¿A qué bando perteneces, Luna,

    cuando coqueteas con el Sol?

    ANDREA TUTOR

    Santander, España, 16 de Julio de 2011

  4. FELICITO A LAS AUTORAS POR EL ENSAYO SOBRE LESBIANISMO. ¿TENDRÍAN A SAFO O SU DISCÍPULA EN LA UH?
    SALUDOS
    DRA. PROF. CARY TORRES (UH)

  5. Andrea Tutor Vals para Karla
    I
    PRÓLOGO
    Vals para Karla o Plagio es una novela audaz. Este segundo nombre ha sido
    introducido a posteriori y el término está utilizado en el sentido de los antiguos
    romanos, es decir, comprar a una persona libre, sabiendo que lo era y retenerlo en
    servidumbre, o utilizar un siervo ajeno como si fuese propio. Desde el punto de vista de
    movimiento literario, pudiese decirse que logra una síntesis entre el realismo, entendido
    como forma de reflejar la realidad del modo en que es aprehendida por los sentidos, y el
    romanticismo, pero con la naturalidad y frescura de principios del siglo XXI; al mismo
    tiempo, se aplican conocimientos psicológicos y sociológicos. La obra pudiese ser
    inscrita en un nuevo romanticismo español de inicios del s. XXI, que si bien utiliza
    elementos del realismo en su prosa, incluye abundante simbolismo, más propio de la
    poesía, al igual que el juego con la estructura gramatical hacia el interior de la oración y
    el orden de las palabras. Su prosa destila poesía, dulzura; acaricia al ser leída. El
    romanticismo de la primera mitad del s. XIX en España solo brilló por una década
    (1834-1844) con nombres como Martínez de la Rosa, Macías de Larra, Salas y Quiroga,
    y Zorrilla; también, José de Espronceda, aunque de espíritu romántico, fue considerado
    por algunos como el primer gran poeta español moderno.
    De hecho, estamos ante la presencia del renacer del romanticismo; un
    romanticismo con nuevos matices, enriquecido por la experiencia del realismo y del
    naturalismo, con una mayor intervinculación entre protagonistas y sociedad, con
    Andrea Tutor Vals para Karla
    II
    abundancia de temas actuales de carácter universal e intemporales. Una de las primeras
    diferencias que salta a la vista con el romanticismo del s. XIX es que se da una
    combinación del amor y la naturaleza, sin llegar a la exageración de esta última, sin la
    exaltación e idealización del mundo rural, sino una especial relación con lo citadino, así
    como un apego por el bienestar de la vida urbana. Está presente una relación armónica
    entre los dos medios y formas de disfrutar la vida y/o estancias en ellos. Otra importante
    diferencia va a estar marcada por su elección de vida y abre una enorme distancia con el
    romanticismo alemán, caracterizado por una tendencia suicida y pactos con el Diablo.
    En cambio, por Vals para Karla o Plagio, así como por Las caras de mi
    locura. Memorias de mi generación, pudiese ser llamada una romántica de los nuevos
    tiempos, pero con una opción clara, definida, por Dios, por la Santísima Trinidad. Con
    Dios, triduo y uno, se mantiene una relación íntima, sobrenatural, llena de amor y
    responsabilidad. La autora como protagonista en Las caras de mi locura. Memorias
    de mi generación, o en el personaje de Carolina en Vals para Karla o Plagio, se
    sabe una elegida, sin llegar a comprender por qué ha sido ella precisamente y no otra
    persona. En una lucha entre lo sobrenatural y lo racional se debate en un primer
    momento; tan grande responsabilidad le aplasta, la desespera, no se cree con fuerzas
    para llevar sobre sus hombros algo, que sólo le es dado a seres superiores. La lucha
    entre la educación materialista, la necesidad de encontrar coherencia en todas las cosas
    me hacen vivir con desesperación mi encuentro con Dios, tamaña experiencia de amor y
    contacto con lo sobrenatural en conjunción perfecta con lo natural. Por otro lado, el
    temor a Dios, visto en el sentido de la posibilidad de defraudar la confianza puesta en
    mí; me convierte la carga más pesada. No obstante, la autora aprende a llevar esa “doble
    vida” (una doble vida muy diferente a la de Karla), con naturalidad y limando las
    asperezas racionalistas, materialistas de la educación recibida, de su forma de conformar
    Andrea Tutor Vals para Karla
    III
    el pensamiento. Tanto para la autora en su novela de no ficción de corte testimonial
    como en el papel de Carolina de un modo más sutil, existe una definición clara sobre el
    único ser sobrenatural, con el que quiere mantener una relación, Dios. En todo
    momento, rechaza la posibilidad de mantener un pacto, ni el más mínimo trato con el
    Maligno, o fuera de la Trinidad del Señor.
    Vals para Karla o Plagio presenta una estructura asimétrica sugerente y
    responde a cómo fue concebida para dar espacio al lector, para que desarrollase un
    capítulo por sí mismo, en la práctica, y un final abierto a su imaginación, en el que se le
    indica una dirección, pero no se le obliga a tomarla. Este tipo de estructura ha
    significado una ruptura de la autora con su larga carrera de ensayista social, siempre
    preocupada por el balance de sus escritos, así como en el desarrollo de las tesis de sus
    estudiantes en sus años de profesora universitaria, lo que está presente en Las caras
    de mi locura. Memorias de mi generación, la cual pudiese considerarse su obra de
    transición, al tiempo que, novela de no ficción, testimonio de una época y de una
    generación, la primera generación puramente socialista, la “generación pérdida”.
    En la novela actual, Vals para Karla o Plagio, se mantiene la soltura y
    facilidad al escribir, la riqueza de léxico y de matices, características de toda su obra,
    tanto ensayística como literaria, lo que permite al lector disfrutar de una agradable y
    amena lectura, al mismo tiempo, que enriquecedora desde el punto de vista cultural, sin
    agobiarle con un lenguaje excesivamente culto y lleno de pedantería, propio a la
    literatura latinoamericana de la década de los ’50, ’60 y posterior, impuesto por un
    barroco, que se encontraba en contraposición con el modo de vida de la segunda mitad
    del s. XX. Por sólo citar un ejemplo, se pudiese traer a colación el caso de mi siempre
    admirado Alejo Carpentier; características que fue reforzando, según avanzaba en su
    Andrea Tutor Vals para Karla
    IV
    obra, a lo que unía un menosprecio extraordinario hacia las personas, que no gozaban de
    una cultura superior y gustos refinados.
    El primer capítulo y los dos finales se sirven de un narrador externo, mientras
    que en el segundo, parte central y cuerpo de la novela, la protagonista principal, Karla,
    narra la historia desde dentro, pasa a repasar su vida a través de un monólogo interior de
    carácter retroactivo. Con maestría se navega por la existencia laberíntica de Karla, se
    logra penetrar en su psiquis, en su mundo interior; desentrañar sus problemas y
    reacciones; en una idiosincrasia completamente ajena a la de una autora cubana, como
    lo es la alemana. Además de ubicarlas en diferentes ambientes y puntos geográficos,
    coloca a las protagonistas ante procesos de ruptura socio-económica trascendentales,
    tales como la Perestroika y la caída del Muro de Berlín con su fuerte influencia en la
    estabilidad económica y psíquica de aquellos que los vivieron, con su impacto en la
    familia y el tratar de aferrarse a ella, cual tabla de salvación en medio de una sociedad
    que se derrumba, donde se pierden los referentes y hay que dar un salto a lo
    desconocido. No solamente adaptarse, sino también crearse un espacio en la nueva
    sociedad, que se va implantando en lugar de la otra de forma traumática, sin la
    aceptación plena de los miembros de la sociedad anterior. Es el recomponerse de una
    clase muy vinculada a la capa dirigente del partido comunista y de la Stasi; una clase
    que tendrá que moverse por caminos diferentes y hallar nuevas fórmulas de actuación
    para insertarse a la sociedad capitalista, y sólo es tratada en la novela colateralmente,
    enmarcando un proceso, sin entrar en las interioridades de la recomposición de la clase
    misma, sino presentando a un agente externo en el rostro de Galerías Hermann, cuyo
    capital fundacional tiene un origen oscuro, que hace suponer que se trata de un
    prestanombre, un testaferro al servicio de sus anteriores jefes por sus habilidades y falta
    de escrúpulos. Con la caída del comunismo, el capital acumulado por la sociedad pasa a
    Andrea Tutor Vals para Karla
    V
    manos de la dirigencia comunista y de las altas esferas de la policía secreta, los que se
    convierten en los nuevos ricos del Este.
    Karla es una conquistadora nata en todos los aspectos de la vida. Tiene la fuerza
    y el coraje para ello, también, la paciencia, aunque ella misma no lo perciba así. Durante
    años, paso a paso, fue conquistando el corazón de su amiga, a veces con sutileza y,
    otras, con una agresividad controlada; mas, al alcanzar su plena conquista, no sabe qué
    hacer con ello, pues la vida le plantea nuevos retos, que aplaza con reiteración. Ello
    llevó a Carolina, más pasiva en su forma de sentir y actuar, a tomar la iniciativa en una
    relación amorosa, que cada vez se hacía más insostenible sin el componente sexual. Dos
    mujeres, que se saben mujeres y les gusta ser mujeres, que no gustan de otras mujeres,
    se aman y atraen sexualmente; se encuentran una frente a la otra separadas por un muro
    de indecisiones, de prejuicios y miedos sociales. Carolina es la primera en no sentir
    miedo, tras una experiencia fuerte de vida, que la llevó a enfrentar todos sus miedos
    juntos y superarlos; le exige a su amiga, que rompa con sus dudas, con un mundo y una
    relación que la degradan como ser humano. Para entonces, Karla considera que está
    loca, que no vive en un mundo real, cuando, en realidad, la quiere traer a ella al mundo,
    devolverle su dignidad, sus ansias de vida y de realización.
    Ante sus reiteradas vacilaciones, Carolina pasa a tomar la acción, lo que de
    algún modo la desconcierta y perturba, sintiéndose Karla ante una dualidad de roles: es
    la parte activa y fuerte de la “pareja” y, por otro lado, se mantiene pasiva, expectante.
    De conquistadora pasa a ser conquistada. La relación la comienza a ubicar en un lugar
    menos cómodo para su carácter, que combina lo noble y lo dulce con su arrogancia y
    agresividad.
    Karla utiliza la supresión, como mecanismo de defensa, para no enfrentarse a los
    problemas, deseos, sentimientos o experiencias, que le producen placer y necesita, a la
    Andrea Tutor Vals para Karla
    VI
    vez que la ubican en una situación conflictiva en el plano interno y externo: se esfuerza
    por no pensar; al mismo tiempo, necesita y quiere pensar. Una constante en la novela va
    a estar dada en el tema de la represión sexual y la sublimación del sentimiento amoroso.
    La obra toca varios aspectos psicológicos de la protagonista central, así como los
    momentos en que ha sido víctima de la irresponsabilidad médica al inducírsele a pensar
    y ejecutar medidas para ¿resolver? sus problemas psíquicos y sexuales en
    contraposición con la personalidad y tendencias naturales, genéticas de la ¿paciente?, la
    que sólo llega a ser paciente, porque se le considera una enferma, es tratada como tal y
    se le lleva, junto con la colaboración de su esposo, a situaciones límites, a depresiones
    reiteradas y a cuestionar el sentido de la vida. Su convicción interna sobre su identidad
    sexual, sobre su feminidad, se encuentra en conflicto permanente con su feminidad
    externa y el cuestionamiento de la misma, como tortura psíquica, por parte de su
    marido.
    La novela Vals para Karla o Plagio abre el corazón de una mujer, es más,
    de las dos protagonistas, sin caricaturas, de forma coherente, con sus vacilaciones,
    constantes miedos y anhelos. Karla y Carolina son seres vivos, reales, no protagonistas
    hechas a la medida; tropiezan, una y otra vez, con los mismos obstáculos, inhibiciones,
    con una realidad que las desborda, la que es necesario comprender, asimilar, interiorizar
    para poder actuar sobre ella de forma consciente, razonada. Es la lucha del corazón con
    la razón, la lucha del espíritu contra la mente, contra los prejuicios e intereses sociales.
    Un corazón lleno de amor, que supo sembrar amor en el de su amiga; una amiga, hasta
    entonces, demasiado entregada a la razón, pero, sobre todo, demasiado segura de sí
    misma, la que no era consciente de su capacidad de amar; con un corazón compartido
    entre muchos cariños y relaciones, además, portadora de una idea un tanto falsa sobre
    Andrea Tutor Vals para Karla
    VII
    un concepto y sentimiento tan sublime como el amor, marcada por un ateísmo militante
    en permanente lucha con una educación familiar católica.
    El amor de Karla y Carolina, surgido en los años de su juventud, nos hace
    cuestionar una de las frases célebres de Shakespeare: “El amor de los jóvenes no está en
    el corazón, sino en los ojos”. Este es un amor que surgió, por la gracia de Dios, en la
    juventud y sólo la falta de experiencia, los prejuicios sociales y la represión no
    permitieron su desarrollo normal, armónico. Son esos tres factores, los que con
    reiteración se erigirán como obstáculos ante la felicidad y la realización plena del amor,
    a lo que se añadirá, complejizándola, el componente familiar, al Karla formalizar una
    familia. La relación entre las dos amigas pone de manifiesto, que la tendencia sexual no
    es determinante en el surgimiento del sentimiento amoroso y que en el transcurso de la
    vida se puede, producto de la aparición del amor, de la comunicación, del contacto y
    desarrollo de una relación de amistad, dar paso a la necesidad de otro tipo de relación
    sexual de signo diferente. En este caso, el amor estaba en el corazón, pero los ojos no lo
    querían ver.
    El amor es un sentimiento, que no depende de los hombres, está más allá de su
    alcance y completa comprensión. Su elección no constituye una cuestión humana, pero
    el sentirlo, respetarlo y venerarlo, sí. El amor es divino y, como tal, se vive por designio
    de Dios; es don, regalo. El sufrimiento, que le acompaña, le está dado a los hombres por
    rebelarse y asumir posturas, que van contra ese mandamiento divino. Karla y Carolina
    se debaten en la lucha entre lo humano y lo Divino. Elementos, que se complementan,
    como estas dos mujeres, sin ser cuestiones idénticas, pero que sólo pueden vivir en su
    interrelación, al igual que el cuerpo y en espíritu. Solamente el pasar a una cuarta
    dimensión, no conocida por la física, permite al espíritu librarse del cuerpo, ir a Dios.
    Una separación que lleva al cuerpo a formar parte del ciclo biológico, a reciclarse; en
    Andrea Tutor Vals para Karla
    VIII
    tanto, el espíritu va a integrarse, a perfeccionarse en Dios, en esa inmensurable
    inteligencia universal, en esa incalculable fuente de Amor Divino.
    La novela está llena de esperanza y seguridad en el amor. Es, precisamente, ese
    amor, el que ata a Karla a la vida, rescatándola tras sus intentos de suicidio, le da
    sentido en lo más profundo de su ser. También ella exige de su amiga valor, coraje,
    pero, sobre todo, vivir por ese amor y para ella. Sus mentes nunca dejan de estar en
    estrecha comunicación, salvando las distancias, las fronteras y todos los obstáculos
    humanos.
    El amor es tratado en sus dos planos, en cuanto expresión física de un
    sentimiento espiritual, es decir, deseo sexual, aunque no se identifica con éste, y como
    expresión espiritual pura; en esta última forma, se va a mover, inicialmente, en una línea
    divisoria, difusa, entre el amor y la amistad para, más tarde, pasar al campo del amor
    puro, el cual se intenta dotar de un disfraz de amistad para ser, socialmente, aceptado y
    por temor a que una relación física, sexual, ponga fin, desgaste, algo que para ambas es
    sagrado, insustituible y que tiende a la eternidad.
    Como autora, intento colocar al lector ante el gran misterio del amor, y lo
    planteo en una lucha consciente y larga, venciendo con reiteración al deseo sexual, es
    decir, a su componente físico, presente en ciertas circunstancias y que perdura en la
    distancia real; una distancia que no logra apagar las llamas del amor y la atracción,
    cuando el amor es el ingrediente central en una relación, que al igual que la de Jesús de
    Nazaret y María Magdalena se debate entre el amor y la amistad. Un amor que nunca
    fue vencido, ni siquiera por la muerte.
    El amor no es pasado, está vivo, presente y se proyecta al futuro, enmarcado en
    todo un conjunto de contradicciones sociales e individuales, que rodean y viven en el
    ser humano.
    Andrea Tutor Vals para Karla
    IX
    En la persona de Karla, se nos presenta a la mujer integrada a los estudios, culta,
    preparada para afrontar una vida intelectual con éxito, a la que la inexperiencia lleva a
    convertirse en madre soltera y, luego, la presión familiar y social la convierten en
    esposa dentro de un matrimonio tradicional, donde le corresponde asumir toda la carga
    de la familia y ocupar un lugar secundario al lado de un marido mediocre, que mata sus
    aspiraciones intelectuales y deseos de realización personal. La novela, a través de este
    matrimonio, pero no sólo, analiza la situación de la mujer maltratada, que no se
    considera a sí misma objeto de maltrato sexual y psicológico; una mujer amarrada en el
    intríngulis de una familia, de un hogar, el que solamente existe sobre la base de su
    infelicidad y frustración. Por ello, le diría a todas las Karlas del mundo: “NO SUEÑES
    TU VIDA. ¡VIVELA! ¡Ten valor para vivir todos tus sueños! El amor no se
    suicida”.
    La autora, Santander, Viernes Santo de 2003

  6. Andrea Tutor, Poemario “Canto a Karla, Santander, España, 2003

    Al lector
    En la poesía hay una gran carga simbólica, al igual que en la naturaleza y la
    vida, aunque fuese más correcto decir, en la naturaleza dotada de vida, por lo que se
    pudiese afirmar, que la poesía es signo. La narrativa, a pesar de no estar adornada de
    tanta belleza y ritmo, cada vez más, va introduciendo mayor cantidad de elementos del
    simbolismo poético. En algunos narradores, como es mi caso, por momentos se pudiese
    hablar de una prosa poética, aún antes de escribir poemas.
    Canto a Karla es un poemario, que se ha ido conformando por la suma de versos
    escritos a la Karla, protagonista de mi novela Vals para Karla, así como otros poemas
    en el período de preparación y escritura de la novela, a los que se han añadido contadas
    inspiraciones posteriores, que completan el poemario. Por ello se puede considerar que
    el presente libro de versos es un subproducto de la novela y que ambas obras tienen, en
    lo fundamental, la misma fuente de inspiración, por lo cual en los adelante Karla, como
    Sor Juana Inés de la Cruz se dirigía a Isis o Flavio, nombre con los que encubría al de su
    amada Marquesa, la Virreina de Nueva España, será el nombre poético de mi amor
    imaginario.
    Menciono a Sor Juana Inés de la Cruz por ser mi poetisa predilecta después de
    estudiar en el Bachillerato con el excelente profesor de literatura y actor Raúl Pomares,
    pues ese puesto cimero pertenecía en mi intelecto, hasta entonces, a Gertrudis Gómez de
    Avellaneda, seguida por Gustavo Adolfo Bécquer. Mi encuentro en grande con Sor
    Juana tuvo lugar en Moscú, al mi amigo mejicano, Fernando Carmona Jr., regalarme las
    Obras Completas de la monja-poetisa y leerme un libro sobre su vida, regalo de mi
    amiga Margarita Favela en mi estancia en Cuidad Méjico unos días antes de mi partida
    hacia la capital de Rusia: las primeras se las dejé como recuerdo a mi también amiga
    Andrea Tutor II
    mexicana, guía espiritual y madrina de Confirmación Patricia Tamayo, religiosa de
    Jesús-María, mi querida Patty; el segundo, se lo entregué a mi musa.
    Un poeta es un intermediario entre Dios y el hombre, sépalo o no. Es un médium
    del que se sirve el Señor para llevar la Creación Literaria al hombre, para plasmarla en
    libros de la misma forma, en que habla Dios Padre, en versos, el Señor de la Palabra.
    El poema como Creación es obra de Dios; el poeta, su colaborador y por ende
    responsable de los errores. Por ello el Señor le permite colocar su autoría, donde solo
    hay coautoría, para que asuma la responsabilidad ante el género humano. El Poeta, con
    mayúscula, es el verdadero emisor del mensaje, del poema; mientras que el poeta, con
    minúscula, autor. A ello se debe la confesión en el poema “El Poeta”, donde se hace
    evidente la presencia de los tres “yo” existentes en una obra literaria y, en particular,
    poética: el Yo, Poeta-Creador; el yo, poeta-autor y el yo, lector.
    En la obra poética, con independencia del tema, siempre estará presente una
    conjunción de lo natural, a lo que se suele denominar “real” y de lo sobrenatural,
    llamado por muchos “imaginario”. El mismo poeta-autor se siente atrapado entre estas
    dos dimensiones, que hacen nacer lo artístico en él.
    La experiencia de vida es de gran importancia en la producción literaria, va a
    estar inevitablemente reflejada en la obra de todo escritor, pero la sinceridad de éste no
    puede ser cuestionada al no ser un exacto reflejo de lo estrictamente documental
    humano, pues la intervención del Creador en el proceso de creación lleva al escritor a
    plasmar momentos y formas de una interpretación desconocida para él hasta el instante
    en que escribe. No hay falsedad deliberada, sino un acto de sumisión, de obediencia y
    amor. ¿Cuál es la verdad? ¿La mía? ¿La de Karla? ¿La del lector? ¿La del crítico? La
    Verdad solo la tiene Dios.
    La Autora, Santander, 6 de agosto de 2003

  7. ANDREA TUTOR, creció, como intelectual, dentro del Claustro de la Universidad de La Habana, desde la Ciencias Sociales. Impresionó a la Universidad de La Habana y a sus colegas con su primera novela en el tema de las relaciones lésbicas. VALS PARA KARLA, Santander, España, Febrero de 2003

  8. Escuchando un vals

    Te he soñado sobre mi cuerpo
    con una presión que me aplasta,
    que funde nuestras pieles,
    nuestros flujos y nuestras almas.
    Si puedo sentir tu cuerpo
    al igual que miro esas montañas,
    sé que ,en esta primera mañana de Adviento,
    yo he estado en tu cama.

    Cómo decirle al viento,
    a esas tres palomas blancas,
    que me dan aliento
    y una promesa sana,
    que no sólo quiero tu cuerpo;
    dormir contigo no me basta,
    que necesito tus besos,
    tus caricias, tu mirada,
    tus manos en mis senos,
    en mis piernas, en mi cara;
    que preciso de tus silencios,
    de tu risa, de mi niña malcriada.

    Todo está tranquilo esta mañana,
    hay sombras grises sobre Los Picos
    y claridad en lo alto de la cumbre nevada.
    Disfrutarás inviernos, otoños,
    primaveras, veranos,
    lluvia, sol, bruma y nevada;
    lo tendrás todo a un mismo tiempo,
    pero eso sólo puede ser, aquí, en Cantabria.

    Si te invito a esta morada
    bendecida por Dios,
    es porque aquí Él me trajo
    para dar libre vía a nuestro amor.
    Me colocó en un piso alto
    con una biblioteca particular,
    un Asesor distinguido
    y una vista sin igual.
    El paisaje de Cantabria,
    su entorno natural,
    lo veo desde mi ventana
    y hacen a mi alma volar.

    ANDREA TUTOR, Santander, España, del Poemario “Canto a Karla”, 2003.

  9. “Septiembre eres tú”

    ANDREA TUTOR

    En una mañana resplandeciente,

    de un verano en retirada

    en lucha con un Otoño por venir,

    la puerta de mi habitación entreabrí:

    entre penumbras a un ser extraño descubrí.

    Cómo ha de ser un extraño

    quién pertenece a la risa, al viento,

    al aire, que respiro, a cada momento;

    quién trastocó mis parámetros y sentimientos.

    Y en un Septiembre en su recién devenir

    fijó sus ojos en los míos con una sonrisa,

    que no llegó a existir.

    Han pasado veinticinco años

    y mi Estrella sigue ahí,

    en medio de mi estancia,

    con ojos, tal vez, hambrientos

    y un rictus a medio descubrir.

    Mi Destino es una imagen

    apacible, inamovible e imborrable,

    resiste la tormenta, la lluvia y el viento,

    al más terrible de los tiempos,

    la distancia y la maldad.

    Mi Signo es belleza, armonía,

    pasión, amor y eternidad.

    Pasarán otros veinticinco años

    y mi puerta entreabierta estará

    a la espera de mi Septiembre Azul.

    Santander, España, 2002

    Andrea Tutor es la Dr. Prof. Cary Torres, Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana

  10. He llegado al interesante ensayo sobre el lesbianismo en la Universidad de La Habana, el cual no comentaré hasta haber hecho una lectura detenida.
    Aprovecho para sugerirles leer mi novela, Ópera Prima del Nuevo Realismo Romántico, del cual soy la Creadora a nivel mundial, desarrollando: Narrativa en los subgéneros de testimonio, novela, relato y cuento infantil; Poética y Pintura.
    Pues, “VALS PARA KARLA”, Disponible en la Biblioteca Central de la UH y en la Biblioteca Nacional, amén de haberla recibido algunos profesores, unos cuantos, versa sobre el tema tratado en el ensayo y es la obra, que abre el tema en la UNIVERSIDAD DE LA HABANA desde la Literatura Universal (Santander, España, 2003): bellísima, exquisita, primorosa y, a la vez, profunda sin ser agresiva es difícil polemizar con la escritora, Dr. Prof. Kary Torres, que una usa su experiencia de la UH en las Ciencias Sociales

  11. Mi complemento

    ANDREA TUTOR

    ¿Ha de estar un ser humano completo,

    cuando se ha reproducido, sembrado un árbol,

    ha escrito un libro o algún otro cuento?

    Por favor, pido silencio…

    ¿Acaso un hijo, un árbol y un libro

    no son parte de mi propio cuerpo?

    No me quiero a mí misma,

    aunque me tenga un gran afecto,

    nade en autoestima

    y me pavonee a cielo abierto.

    Es a DIOS a quién pido,

    me permita alcanzar Mi Complemento.

    ¡Escúchame, SEÑOR,

    sólo entonces seré un ser completo!

    Sin tu ayuda, AMADO MÍO,

    pierdo el camino, me desordeno,

    ando a oscuras entre extraños;

    busco el Norte y en el Este desvanezco.

    ¿Cómo saber si lo que te suplico

    es mi salvación o mi desconsuelo?

    Intento escuchar mi corazón,

    el cual te ofrezco,

    lo pongo en tus manos, JESUCRISTO,

    para que le des consuelo.

    Mímalo, SEÑOR, que está muy enfermo,

    también sufre por amor y desconcierto.

    ¡En tu Misericordia, mi DIOS,

    solamente encuentro lo cierto!

    Santander, España, 2002

  12. Yo le he amado

    Aleksandr Serguéievich Pushkin

    (Traducción de ANDREA TUTOR)

    Yo le amé: amor, todavía, puede haber,

    en mi alma no se ha apagado del todo.

    Mas, a Usted, ya no le causa sobresalto,

    no quiero provocarle aflicción..

    Yo le he amado quedo, sin esperanza:

    unas veces, con timidez; otras, con celos.

    Yo le he amado tan sincera y tiernamente:

    ¡Ruegue a Dios, alguien le pueda amar así!

  13. LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO ENLA UNIVERSIDAD DE LA HABANA

    ¿Los hetereos son mayoría? Sólo con unos años de jubilación de mi Cátedra Universitaria, sentada en casa y repensando en la vida, en las relaciones entre amigos, en expresiones y en la familia, hoy, me cuesta mucho trabajo encontrar en punto de inflexión entre heterosexualidad y homosexualidad, incluido el lesbianismo. Repensando el pasado, voy descubriendo inclinaciones y relaciones ocultas o habidas de amigas y amigos.
    Considero, con conocimiento de causa, menos de lo que parece, que en nuestra Universidad de La Habana, como en otras muchas universidades, existe un gran numero de personas, incluido el Profesorado, con experiencias homosexuales, que se han visto obligados socialmente a actuar y expresarse, y hasta reprimir, cual heterosexuales.
    Por ejemplo, yo he visto la actitud de muchas amigas al leer VALS PARA KARLA, una novela sobre los mecanismos naturales de surgimiento del amor lésbico, entre otros temas secundarios en la novela, que se han retraído en su relación conmigo y, en algunos casos, han puesto a sus maridos por delante, es decir, se han encargado de mantener la comunicación con ella alas espaldas. Pura hipocresía. Es parte de la mentira social y de los mecanismos patriarcales.
    Un ex –colega de la Universidad de La Habana, al leer VALS PARA KARLA, me dijo: “¿No crees que es muy tarde para que salga, a estas alturas, del armario?”. Tenía dos matrimonios heterosexuales a cuestas e hijos. Esa es una cara de la moneda.
    Además, existen códigos secretos entre los hombres, los seres masculinos, mediante los cuales se reduce el número de homosexuales: ser bugarrón, el no haber sifdo penetrado o sorprendido siéndolo los sitúan en el aparentemente inmenso, desafiante, castigador colectivo etéreo.

    He leído con interés el trabajo de “Homosexualidad en la Universidad de La Habana”. Es lógico, que en un medio con mayor nivel intelectual haya mayor tolerancia no hacia una desviación o perversión, sino hacia la realidad histórica de la humanidad, hacia la constitución humana y hacia las “preferencias” en el orden sexual y reproductivo.
    Es hora de separar lo reproductivo de lo sexual y del sentimiento amoroso, por ser cuestiones diferenciables, distintas.

    Se puede ser homosexual o lesbiana sin práctica sexual. Ello no excluye nuestras preferencias, inclinaciones y sentimientos.

    Es importante, que ya se pueda hablar del tema en Cuba y que haya una aproximación desde la Educación Superior en Cuba, donde por décadas, se ha reprimido y expulsado a un numeroso grupo de estudiantes. En tanto, el Profesorado se mantenía en un vilo. Porque hay muchas lesbianas entre las Profesoras de la Universidad de La Habana. Supongo, que más practicantes que teóricas, que es mi caso. YO SOY LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO ENLA UNIVERSIDAD DE LA HABANA.

    Les animo a amarse más y no a mantener vínculos promiscuos. Les animo a expresar la verdad de sus corazones y expresar libre y abiertamente su sexualidad y mostrar su amor. Sean libres y amen libremente sin libertinaje. La dicha del amor sólo DIOS la pone en su corazón.

    DRA. PROF. CARY TORRES-FLOTATS
    Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana
    EMBAJADORA DE JESUCRISTO

  14. LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA

    (Revisado y ampliado. Pido disculpas, porque no funciona el corrector de mi máquina y no soy mecanógrafa)

    ¿Los ‘heteros’ son mayoría? Sólo con unos años de jubilación de mi Cátedra Universitaria, sentada en casa y repensando la vida, las relaciones entre amigos, las expresiones y la familia, hoy, me cuesta mucho trabajo encontrar el punto de inflexión entre heterosexualidad y homosexualidad, incluido el lesbianismo. Repensando el pasado, voy descubriendo inclinaciones y relaciones ocultas o habidas de amigas y amigos.
    Considero, con conocimiento de causa, menos del que parece, que, en nuestra Universidad de La Habana, como en otras muchas universidades, existe un gran número de personas, incluido el Profesorado, con experiencias homosexuales, que se han visto obligados, socialmente, a actuar y expresarse, y hasta reprimir, cual heterosexuales.

    Por ejemplo, yo he visto la actitud de muchas amigas al leer VALS PARA KARLA, una novela sobre los mecanismos naturales de surgimiento del amor lésbico, entre otros temas secundarios en la novela, que se han retraído en su relación conmigo y, en algunos casos, han puesto a sus maridos por delante. Es decir, se han encargado, ellos, de mantener la comunicación con ellas a las espaldas, cual mochilas. Pura hipocresía. Es parte de la mentira social y de los mecanismos patriarcales.
    Hay casos, en que los maridos conocen del lesbianismo de sus esposas, también, con los años esposo que comentan sus experiencias homosexuales. A veces, ellos mismos son homosexuales o disfrutan de la relación lésbica de su esposa. Estos aparecen, como maridos complacientes, del mismo modo que los hombres casados con putas, “maridos buenos” o “mariditos”, que comprenden la necesidad de sus mujercitas de relacionarse sentimental y táctilmente con alguna otra fémina. He leído en Internet mujeres, que quieren encontrar otras que compartan esa misma experiencia. En Europa, en infinidad de periódicos, salen matrimonios, que quieren contratar relaciones promiscuas, mientras que mantener la apariencia de decencia cristiana.
    No quiero decir, que sean indecente los homosexuales, porque no depende de la sexualidad la decencia, sino de la actitud ante la vida y del concepto de decencia de la Sociedad Occidental, desarrollado desde el inicio de la Era Cristiana con un fuerte, muchas veces no sano, componente Cristiano y mucha fuerza desde la tendencia erofóbica y homofóbica del clero. No comparto la promiscuidad, tampoco la erofobia ni ningún otro tipo de fobia social.

    Pues, hoy, yo pudiese señalar algunas de las numerosas relaciones homosexuales y lésbicas tenidas a efecto en mi entorno estudiantil y Claustro de la UH, sin haber sido testigo presencial ni Confesora. ¡Siempre en menor número que las reales! Eso, a pesar de la fuerte represión, que existió en este sentido en Cuba en los ’60, ’70, ’80 y ’90 del siglo XX y, en particular, en la Educación Superior en Cuba, que muchísimos y muchísimas sublimaron sus sentimientos por miedo a la represión. Puede ser, por ejemplo, que las modelos protagónicos de mi novela no llevasen su relación de amor de lo virtual a lo real consciente por el simple hecho del temor a la represión y a los prejuicios existentes en Carolina, la protagonista cubana. ¡Hubiese sido una relación bellísima, maravillosa! Tal vez, la historia del mundo hubiese avanzado mucho más en este aspecto.
    Aventurillas lésbicas algunas no las consideran lesbianismo.
    Ciertamente, en las féminas existe una atracción lésbica inconsciente, del mismo modo que los varones se excitan al hablar de homosexualidad y tienen fantasía, desean ser penetrados. ¡Algunos gritarían despavoridos al leerme! Mentira. Hipocresía. No nada peor que un homosexual, que presuma de heterosexual. Yo he visto hombres, que se declaran heterosexuales acariciarse el pene, hablando con un amigo por teléfono. También, he observado ronda de palomos sin decir una palabra, invitándose delante de todos, al parecer, sin existir una relación sexual previa: abrigo abierto, pelvis avanzada, paseos, separase un poco del grupo a la espera, en fin, contoneos de dos palomos de forma pública, ah, con anillos de casados en sus dedos anulares derechos.
    Bueno, también, he visto a una Profesora de la Universidad de La Habana, que, en cuanto se ponía un poco ebria, le tiraba el brazo por encima a otra y comenzaba con un acercamiento sexual; se ponía lesbianamente agresiva. Sin embargo, alardeaba de sus relaciones heretosexuales y, a veces, andaba con más de un amante. Yo no cuestiono sus relaciones y es posible, que entren dentro de lo patriarcalmente heretosexual: PUEDES HACERLO, PERO NO DECIRLO.
    Puede ser, que esté marcado en nuestro ADN un rango sexual mucho más amplio que las convenciones sociales patriarcales cristianas, producto de la experiencia histórica del Matriarcado y del Patriarcado de poligamia, cuando eran las relaciones de amor, precisamente, las de un mismo sexo o, en el segundo caso, se podía y pude contar con un harem. Ello llegó a los pueblos antiguos, por ejemplo, los griegos y, aún, es práctica en algunos pueblos en la edad prematrimonial la homosexualidad, que se prohíbe de forma pública tras el matrimonio heterosexual. Un ejemplo de ello se nos muestra en la película española “La pasión turca”. El gran macho bisexual. Aunque hay bisexuales, que son magníficos amantes sin ser depravados.
    Esa sublimación, que más que sublimación es auto-represión consciente tiene un precio: la depresión, la inestabilidad psíquica del individuo; un miedo latente, la insatisfacción permanente y la frustración.
    Los que asumen su amor, con independencia del sexo de la contraparte, no presentan tales desajustes. Parte de esos desajustes provienen de sociedades sexualmente represivas y personas repulsivas, con depravación represiva. Aunque es necesario cuidar de que no se hagan pactos con nosotros en fases de sueño o de forma indirecta, mediante los cuales, por amor, carguemos con los problemas emocionales de nuestras parejas sentimentales verdaderas, para que ella pueda soportar su forma de existencia. A eso, hay que decir: “NO”.
    Un ex–colega de la Universidad de La Habana, al leer VALS PARA KARLA, me dijo: “¿No crees que es muy tarde para que salga, a estas alturas, del armario?”. Tenía dos matrimonios heterosexuales a cuestas e hijos. Esa es una cara de la moneda.
    Además, existen códigos secretos entre los hombres, los seres masculinos, mediante los cuales se reduce el número de homosexuales varones: ser bugarrón, felador, el no haber sido penetrado o sorprendido haciéndolo los sitúan en el aparentemente inmenso, desafiante, castigador colectivo heterosexual.

    He leído con interés el trabajo de “Homosexualidad en la Universidad de La Habana”. Es lógico, que en un medio con elevado nivel intelectual haya mayor tolerancia no hacia una desviación o perversión, sino hacia la realidad histórica de la humanidad, hacia la constitución humana y hacia las “preferencias” en el orden sexual y reproductivo.
    Es hora de separar lo reproductivo de lo sexual y del sentimiento amoroso, por ser cuestiones diferenciables, distintas.

    Se puede ser homosexual o lesbiana sin práctica sexual. Ello no excluye nuestras preferencias, inclinaciones y sentimientos. La no práctica, no nos hace mejores ni peores; no hace que escapemos de ese concepto social.

    Es importante, que ya se pueda hablar del tema en Cuba y que haya una aproximación desde la Educación Superior en Cuba y el estudiantado, donde por décadas, se ha reprimido y expulsado a un numeroso grupo de estudiantes, mucho más humano. En tanto, el Profesorado se mantenía en un vilo. Porque hay muchas lesbianas entre las Profesoras de la Universidad de La Habana. Supongo, más practicantes que teóricas. YO SOY LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA.

    Les animo a amarse más y no a mantener vínculos promiscuos. Les animo a expresar la verdad de sus corazones, y manifestar libre y abiertamente su sexualidad y mostrar su amor. Sean libres y amen libremente sin libertinaje. La dicha del amor sólo DIOS la pone en su corazón.

    DRA. PROF. CARY TORRES-FLOTATS
    Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana
    EMBAJADORA DE JESUCRISTO

  15. Revisado y ampliado: LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA

    (Pido disculpas, porque no funciona el corrector de mi máquina y no soy mecanógrafa)

    ¿Los ‘heteros’ son mayoría? Sólo con unos años de jubilación de mi Cátedra Universitaria, sentada en casa y repensando la vida, las relaciones entre amigos, las expresiones y la familia, hoy, me cuesta mucho trabajo encontrar el punto de inflexión entre heterosexualidad y homosexualidad, incluido el lesbianismo. Repensando el pasado, voy descubriendo inclinaciones y relaciones ocultas o habidas de amigas y amigos.
    Considero, con conocimiento de causa, menos del que parece, que, en nuestra Universidad de La Habana, como en otras muchas universidades, existe un gran número de personas, incluido el Profesorado, con experiencias homosexuales, que se han visto obligados, socialmente, a actuar y expresarse, y hasta reprimir, cual heterosexuales.

    Por ejemplo, yo he visto la actitud de muchas amigas al leer VALS PARA KARLA, una novela sobre los mecanismos naturales de surgimiento del amor lésbico, entre otros temas secundarios en la novela, que se han retraído en su relación conmigo y, en algunos casos, han puesto a sus maridos por delante. Es decir, se han encargado, ellos, de mantener la comunicación con ellas a las espaldas, cual mochilas. Pura hipocresía. Es parte de la mentira social y de los mecanismos patriarcales.
    Hay casos, en que los maridos conocen del lesbianismo de sus esposas, también, con los años esposo que comentan sus experiencias homosexuales. A veces, ellos mismos son homosexuales o disfrutan de la relación lésbica de su esposa. Estos aparecen, como maridos complacientes, del mismo modo que los hombres casados con putas, “maridos buenos” o “mariditos”, que comprenden la necesidad de sus mujercitas de relacionarse sentimental y táctilmente con alguna otra fémina. He leído en Internet mujeres, que quieren encontrar otras que compartan esa misma experiencia. En Europa, en infinidad de periódicos, salen matrimonios, que quieren contratar relaciones promiscuas, mientras que mantener la apariencia de decencia cristiana.
    No quiero decir, que sean indecente los homosexuales, porque no depende de la sexualidad la decencia, sino de la actitud ante la vida y del concepto de decencia de la Sociedad Occidental, desarrollado desde el inicio de la Era Cristiana con un fuerte, muchas veces no sano, componente Cristiano y mucha fuerza desde la tendencia erofóbica y homofóbica del clero. No comparto la promiscuidad, tampoco la erofobia ni ningún otro tipo de fobia social.

    Pues, hoy, yo pudiese señalar algunas de las numerosas relaciones homosexuales y lésbicas tenidas a efecto en mi entorno estudiantil y Claustro de la UH, sin haber sido testigo presencial ni Confesora. ¡Siempre en menor número que las reales! Eso, a pesar de la fuerte represión, que existió en este sentido en Cuba en los ’60, ’70, ’80 y ’90 del siglo XX y, en particular, en la Educación Superior en Cuba, que muchísimos y muchísimas sublimaron sus sentimientos por miedo a la represión. Puede ser, por ejemplo, que las modelos protagónicos de mi novela no llevasen su relación de amor de lo virtual a lo real consciente por el simple hecho del temor a la represión y a los prejuicios existentes en Carolina, la protagonista cubana. ¡Hubiese sido una relación bellísima, maravillosa! Tal vez, la historia del mundo hubiese avanzado mucho más en este aspecto.
    Aventurillas lésbicas algunas no las consideran lesbianismo.
    Ciertamente, en las féminas existe una atracción lésbica inconsciente, del mismo modo que los varones se excitan al hablar de homosexualidad y tienen fantasía, desean ser penetrados. ¡Algunos gritarían despavoridos al leerme! Mentira. Hipocresía. No nada peor que un homosexual, que presuma de heterosexual. Yo he visto hombres, que se declaran heterosexuales acariciarse el pene, hablando con un amigo por teléfono. También, he observado ronda de palomos sin decir una palabra, invitándose delante de todos, al parecer, sin existir una relación sexual previa: abrigo abierto, pelvis avanzada, paseos, separase un poco del grupo a la espera, en fin, contoneos de dos palomos de forma pública, ah, con anillos de casados en sus dedos anulares derechos.
    Bueno, también, he visto a una Profesora de la Universidad de La Habana, que, en cuanto se ponía un poco ebria, le tiraba el brazo por encima a otra y comenzaba con un acercamiento sexual; se ponía lesbianamente agresiva. Sin embargo, alardeaba de sus relaciones heretosexuales y, a veces, andaba con más de un amante. Yo no cuestiono sus relaciones y es posible, que entren dentro de lo patriarcalmente heretosexual: PUEDES HACERLO, PERO NO DECIRLO.
    Puede ser, que esté marcado en nuestro ADN un rango sexual mucho más amplio que las convenciones sociales patriarcales cristianas, producto de la experiencia histórica del Matriarcado y del Patriarcado de poligamia, cuando eran las relaciones de amor, precisamente, las de un mismo sexo o, en el segundo caso, se podía y pude contar con un harem. Ello llegó a los pueblos antiguos, por ejemplo, los griegos y, aún, es práctica en algunos pueblos en la edad prematrimonial la homosexualidad, que se prohíbe de forma pública tras el matrimonio heterosexual. Un ejemplo de ello se nos muestra en la película española “La pasión turca”. El gran macho bisexual. Aunque hay bisexuales, que son magníficos amantes sin ser depravados.
    Esa sublimación, que más que sublimación es auto-represión consciente tiene un precio: la depresión, la inestabilidad psíquica del individuo; un miedo latente, la insatisfacción permanente y la frustración.
    Los que asumen su amor, con independencia del sexo de la contraparte, no presentan tales desajustes. Parte de esos desajustes provienen de sociedades sexualmente represivas y personas repulsivas, con depravación represiva. Aunque es necesario cuidar de que no se hagan pactos con nosotros en fases de sueño o de forma indirecta, mediante los cuales, por amor, carguemos con los problemas emocionales de nuestras parejas sentimentales verdaderas, para que ella pueda soportar su forma de existencia. A eso, hay que decir: “NO”.
    Un ex–colega de la Universidad de La Habana, al leer VALS PARA KARLA, me dijo: “¿No crees que es muy tarde para que salga, a estas alturas, del armario?”. Tenía dos matrimonios heterosexuales a cuestas e hijos. Esa es una cara de la moneda.
    Además, existen códigos secretos entre los hombres, los seres masculinos, mediante los cuales se reduce el número de homosexuales varones: ser bugarrón, felador, el no haber sido penetrado o sorprendido haciéndolo los sitúan en el aparentemente inmenso, desafiante, castigador colectivo heterosexual.

    He leído con interés el trabajo de “Homosexualidad en la Universidad de La Habana”. Es lógico, que en un medio con elevado nivel intelectual haya mayor tolerancia no hacia una desviación o perversión, sino hacia la realidad histórica de la humanidad, hacia la constitución humana y hacia las “preferencias” en el orden sexual y reproductivo.
    Es hora de separar lo reproductivo de lo sexual y del sentimiento amoroso, por ser cuestiones diferenciables, distintas.

    Se puede ser homosexual o lesbiana sin práctica sexual. Ello no excluye nuestras preferencias, inclinaciones y sentimientos. La no práctica, no nos hace mejores ni peores; no hace que escapemos de ese concepto social.

    Es importante, que ya se pueda hablar del tema en Cuba y que haya una aproximación desde la Educación Superior en Cuba y el estudiantado, donde por décadas, se ha reprimido y expulsado a un numeroso grupo de estudiantes, mucho más humano. En tanto, el Profesorado se mantenía en un vilo. Porque hay muchas lesbianas entre las Profesoras de la Universidad de La Habana. Supongo, más practicantes que teóricas. YO SOY LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA.

    Les animo a amarse más y no a mantener vínculos promiscuos. Les animo a expresar la verdad de sus corazones, y manifestar libre y abiertamente su sexualidad y mostrar su amor. Sean libres y amen libremente sin libertinaje. La dicha del amor sólo DIOS la pone en su corazón.

    DRA. PROF. CARY TORRES-FLOTATS
    Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana
    EMBAJADORA DE JESUCRISTO

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