Emigración en Cuba: primeros pasos

Publicado: 29 noviembre, 2011 en emigración

Dejé mi Patria querida hace más de un año ya, por más que me lo propongo, mi herida no cerrará.

Orishas

el-regreso-malecc3b3n-la-habana-cuba-emigrados Por: Harold Cárdenas Lema, tomado de La Joven Cuba

El tema que voy a tocar hoy es sencillamente desgarrador; encierra en sí dramas familiares, incomprensiones, separaciones indeseadas y muchísima nostalgia, tanto del que se marcha como el que se queda. Durante años se vio al emigrado cubano como un paria, un indeseable o un traidor, incluso cuando las personas se marchaban por reunificación familiar o razones semejantes, si era militante de la juventud o el partido comunista, se efectuaba una reunión entre sus compañeros para rechazar y condenar su actitud “traidora”. El presente es otro, Raúl prometió cambios en el sector migratorio y doy por seguro que los cumplirá, como ha hecho paulatinamente en otros sectores de conflicto de la realidad cubana.

Pero así fue durante muchísimo tiempo, nuestros padres vivieron los sucesos del Mariel, vivieron los numerosos actos de repudio y el rechazo social que sufría quien se marchaba o tenía un familiar fuera. En un currículum de mi padre llegué a encontrar la aclaración siempre necesaria: “tengo familia fuera del país, con los que no tengo NINGÚN LAZO”. Esta situación definió un abismo entre la parte de mi familia que emigró y los que se quedaron en Cuba, se cortó el cordón umbilical y nunca más supimos los unos de los otros. Hubo casos peores, de personas que se marcharon a vivir bajo otra bandera y por ello se les acosaba o sus familiares, luego regresaban en los noventa convertidos en la panacea y tabla salvadora de aquellos que dejaron atrás. Además resulta curioso que muchos de los extremistas que los abuchearon a su salida con el paso del tiempo resultaran ser los oportunistas que luego se marcharan también. Este asunto es demasiado complejo como para analizarlo en tan pocas líneas, pero siempre me he cuestionado qué posición hubiera tomado yo en aquellos años, ahora me parece algo bárbaro el repudio que se le hizo al emigrante pero… ¿hubiera podido yo hacer otra cosa en ese contexto? Confieso que tengo muy poco familiar fuera, pero esta cifra palidece junto a los amigos, grandes amigos, que se marcharon y posiblemente no vuelva a ver jamás.

Ahora me tomo un momento para citar la Wikipedia en lo concerniente a este tema: “casi toda la historia de la humanidad es la historia de las emigraciones. Suponiendo que el Homo erectus haya aparecido en África, el resto de la población mundial es descendiente de emigrantes…” Así que los cubanos ni inventamos el asunto ni somos los más destacados en este, pero no cabe duda alguna de que en esta isla se habla mucho al respecto. Aunque no tengo cifras al respecto estoy seguro que son muchos los que se marcharon por diversas vías, más aún en los años de mayor escasez, pero la gran mayoría tiene algo en común: la nostalgia de lo que se deja atrás. Es que los humanos no podemos hacer tabula rasa de nuestras experiencias anteriores, y por más que los tiempos pasados hayan sido duros con nosotros, nuestra mente tiende a conservar y atesorar siempre lo positivo por encima de lo negativo.

En lo personal, la palabra emigración para mí tiene un componente de ruptura, dolor y dramas que he conocido desde hace años, pero para otros este es un asunto venturoso, anhelado y con un significado muy distinto. No podemos confundir tampoco este asunto con el tema de los viajes, los cubanos traemos intrínseco un componente aventurero en nuestra biología que se canaliza a menudo con el ansia de viajar, más aún los jóvenes por las características propias de la edad. Ignorar esto último sería un craso error, lástima que esto se haya politizado mucho al punto de convertirlo casi en cliché, pero ya al tema de la emigración joven en Cuba nos hemos referido antes.

El problema principal en este asunto radica en las relaciones políticas entre Cuba y el gobierno de Estados Unidos, que excepto algún que otro período en que se han efectuado encuentros entre ambos, tienen una diplomacia muy tensa y que a veces raya en el absurdo. Los yanquis han alentado desde décadas una emigración fuera de la isla que justifique sus campañas y desestabilicen al gobierno cubano, por su parte los cubanos vivimos nuestro propio período macarthista en aquella época que se lanzaron huevos que buena falta nos hicieron después. Una y otra parte han cometido errores pero la diferencia radica en qué posición se toma con las experiencias del pasado, hoy en día Cuba cambió radicalmente su discurso sobre el fenómeno migratorio y cambia cada vez más su posición respecto a los que decidieron marcharse, obviamente aprendimos que las políticas excluyentes hacen más daño que beneficio a la Revolución. ¿Qué aprendió los Estados Unidos? Poco o nada parece, mientras Obama flexibiliza un tilín las limitaciones de viajes a Cuba, senadores y representantes de su gobierno mueven cielo y tierra por aumentar las distancias entre las orillas. Una política separatista y divisoria que durante más de cinco décadas no ha funcionado, pero se sigue aplicando por la inercia intencional de algunos intereses en Miami principalmente. Estos fenómenos rompen toda lógica, pero no asombran en absoluto cuando se habla de esta islita en la que ocurre de todo.

Por nuestra parte quedan muchas cosas por cambiar, algunas de nuestras leyes migratorias convierten a los emigrados cubanos prácticamente en exiliados, al despojarles de la posibilidad de visitar Cuba (igual que hacen los EU con los cubanos que viven allí), también ocurre que se convierten en propiedad estatal todas las pertenencias que dejan estos en la Isla, sin que su familia tenga derecho a estas, una especie de rapiña que ya comienza con el pie izquierdo la relación entre el futuro emigrado y el gobierno cubano. Estos y otros asuntos espero sean resueltos en los próximos meses, los yanquis seguirán aplicando medidas para perjudicarnos y sobre eso no podemos hacer absolutamente nada, pero sobre las cosas que sí podemos cambiar nosotros acá, sería imperdonable que no hiciéramos nada al respecto. Quisiera terminar parafraseando a Carlos Varela recordando que “detrás de todos los gobiernos, de la frontera y la religión, hay una foto de familia” y finalmente dedicarles estas líneas a los amigos que se marcharon, y recordarles que lo seguirán siendo… donde quiera que estén.

Foto: Tomada de Destino Cuba

Etiquetas de Technorati: ,,
comentarios
  1. Gracias… Son nuestras verdades que no deben esperar… Publicare este Articulo en ArgosIs-Internacional… No se cuantos lo leeran, pero les aseguro que a mas de un millon de personas les llegara a sus buzones, especialmente a las personas interesadas en que se les vea en esas fotos de familia… Yo soy miembro de ese grupo, de ese mismo paisaje… La Chiringa de Cuba no puede bajar…

  2. Cuanta verdad hay en esta historia,muchos cuando salimos de cuba y conocemos el capitalismo de una vez nos arrepentimos pero aun cuando ya es tarde nos quedamos con la idea de volver , y es que nuestras buenas costumbres cubanas aveces no nos permite acostumbrarnos a otros sistemas de vidas o cambios bruscos . Para mi no fue nada facil acostumbrame por que en cuba tenia casi todo gratis por su puesto con mucha mas facilidad y me refiero a lo mas necesario del ser humano medicinas,medicos ,escuelas ect,ect,mientras que en el capitalismo hasta una pequeña sonrrisa te la cobran y si no tienes para pagar pues no te puedes rreir ,hasi de facil,Me gusto mucho leer esta historia por que todos tenemos algo de ella.Muchas Gracias Marcos.

  3. Mabel dice:

    Me encantó un artículo…. Y para alegria del amigo… En el último párrafo habla de las propiedades de quienes se marchan…. Pues ASUNTO RESUELTO!!! Y espero que sean muchos muchos más, principalmente el tema de excluir a quienes emigran, por una via u otra… Un beso y gracias :)

  4. Sean Rdz dice:

    Para los que amamos Cuba ,que es lo mismo que patria , estemos donde estemos , ,sabemos que una reforma migratori es muy necesaria y importante para todos los cubanos , muy bueno el articulo , y pa’lante ,que Cuba seguro que sara vencedora ..

  5. luis castro dice:

    muy buen trabajo hay mucha verdad en el felicidades

  6. Paola dice:

    No se por que pero este post me ha puesto muy triste
    Me vinieron muchas cosas a la cabeza…

    Yo tambien deseo que este asunto de los permisos se suprima de una vez y por todas.

    Paola

  7. yoel rivero dice:

    La emigración es un proceso de desarraigo que consume a quien decide tomar ese camino. Estas ideas y muchas otras las plasmo en mi libro “Sagua la Grande. Migraciones de una ciudad”, si quieren leer más al respecto: http://www.saguaviva.blogspot.com/2011/10/sale-al-mercado-libro-sobre-las.html

  8. Crónica: Salida de Cuba y llegada a Puerto Rico

    CRONICAS… ARGOS: MARZO 28 DE 2011…

    xMarcos Jesús Concepción Albala*

    Salimos de La Habana, Cuba, en la compañía aérea española ‘Iberia’, con destino a San José de Costa Rica. Haríamos escala en Managua, Nicaragua, el día 27 de Mayo de 1985. Íbamos mí entonces esposa, Caridad Mendoza Crespo, con nuestro hijo Marcos Jr., de cinco años de edad.

    En el Aeropuerto de La Habana nos despidieron dos Compañeros, Rosado y Sánchez Lima (EPD). Rosado nos llevó hasta la escalerilla del avión. Los dos fueron muy atentos y nos desearon buen viaje. A la despedida no acudió ningún familiar, así lo habíamos decidido.

    Aquel avión despegó del Aeropuerto Internacional ‘José Martí’ en horas de la mañana. Mantengo colgada en mi mente la foto de los verdes cañaverales y de la tierra roja que pude ver en pleno vuelo, saliendo de la Isla. Llegamos a San José, Costa Rica, como a las 2 de la tarde. Nos recibieron dos sobrinos, y fuimos directo a un apartamento que rentamos en un lugar que se conoce por ‘Sabana Sur’; hermoso lugar, con una vegetación casi perfecta.

    San José me impresionó, por el solo hecho de ver a casi todos los ‘ticos’ caminando por las aceras con un paraguas (sombrillas) en la mano, eso me llamó mucho la atención. Por aquellos días de nuestro tránsito para Estados Unidos llovía irremediablemente y, por supuesto, sentimos, para no olvidarlos, varios pequeños movimientos de tierra que nos llenaron de pánico.

    El 17 de julio de 1985 hicimos entrada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Miami. Nos recibió Agustín Rivero, enviado por un amigo común, Carlos Berenguer Torralba. Estando en ‘fila’ para llegar a la ventanilla de Inmigración, se me acercó una joven y me preguntó, ‘¿Usted es Marcos Jesús Concepción Albala?’, le contesté que sí y me pidió que la acompañara. Entonces quedé sorprendido, no temeroso, porque nada tenía que temer.

    Me llevó a un salón, luego a una oficina, donde dos ‘Oficiales de Inmigración’ me hicieron preguntas de rigor. Digo rigor, porque eran las mismas que me hicieron durante mis trámites de entrada como Residente Permanente a EEUU, reclamado bajo la prerrogativa de reunificación familiar por mi madre que vivía fuera de Cuba desde los años 60´s.

    En Miami estuvimos una semana, más o menos. Nuestro anfitrión, Carlitos y su esposa Alexys Berenguer, nos “secuestraron” en su apartamento de Miami Beach para que conociéramos la ciudad.

    Para muchos cubanos, la Ciudad de Miami es la terminal del final del viaje… es una especie de imán… en Miami no existe un hogar en el que no se comente sobre Cuba, y el nombre que más se pronuncia es el de Fidel, ya sea a favor o en contra, con un gran denominador común, la nostalgia. Y a este rollo le agregamos que es lo más cerca que mentalmente para nosotros existe de Cuba. Pero en Miami, se habla más de Cuba y de Fidel, que de los cubanos que viven en la Isla.

    Por fin, llegamos a San Juan, Puerto Rico. Linda isla… La Isla del Encanto… Borinquén la bella… Así se le conoce en cualquier parte del mundo y sus diferentes sobrenombres le hacen honor. La belleza de su gente, su linda forma de expresarse, y algo para registrar en el Libro de Records Guines, por supuesto nuevo para mí, el pueblo puertorriqueño le celebra los cumpleaños a sus héroes nacionales, pero también a los de EE.UU. Es decir, esos cumpleaños se convierten en una fiesta nacional, días feriados en que no se trabaja y son muchísimos los cumpleaños. En las navidades, inventaron las ‘octavitas’; cuando los pueblos Católicos cierran sus festejos navideños el día 6 de enero, en Puerto Rico lo extienden siete días más. Así es Puerto Rico. Así es su gente.

    Nos recibió mi mamá acompañada por una amiga. Del aeropuerto, fuimos directo para la joyería. Mi padrastro y mi mamá eran dueños de una joyería. A mi esposa la llevaron para la relojería y a mí para la joyería de la Calle Fortaleza Nro. 303, del Viejo San Juan.

    Es a partir de aquí donde empieza mi rara historia… mis sentimientos encontrados…

    Mi primera, y desagradable impresión, fue cuando entré con mi madre a la Joyería y conocí a sus empleados, entre ellos, incluso, dos familiares de mi padrastro. Mi madre, con voz de militar, ordenó cerrar el local para una reunión, y sin términos medios, les informó a los empleados, sin contar conmigo, y sin antes darme una explicación sobre mi nombramiento, que a partir de ese instante yo era el Administrador y dirigiéndose a mí, apuntándome con su dedo, me hizo saber que el que no cumpliera con sus labores, que lo despidiera. Faltaban unas 3 horas, más o menos, para que se cumpliera ese día el horario laboral. Para mí, había algo raro en el ambiente, porque todos siguieron sus labores como si no hubiera sucedido nada, o sea, parecía ser que ese trato era normal y nada los conmovía.

    Las amenazas de mi madre, y mi nombramiento por decreto como Administrador de la Joyería, para los presentes fue una especie de rutina, reglas del sistema capitalista, a lo que yo no estaba acostumbrado, porque no es lo mismo conocerlo en los libros, que vivir su realidad. Era la confirmación de una actitud que yo conocía por referencias de otros y no por vivencias propias: ‘yo hago lo que me da la gana porque soy la dueña y nadie puede protestar aquí… y el que no esté de acuerdo que recoja y se vaya’. Así de fácil…

    Todo me pareció extraño, fuera de mí existía algo que me decía, ‘Marcos, metiste la pata’.
    Mi labor como Administrador de la Joyería en tres años, y que en la vida real jamás ejercí, no caló mis neuronas. Hoy todavía no sé lo que es vender una cadena de oro o un reloj cualquiera. Mis tres años en Puerto Rico fueron un infierno en mi seno familiar y estoy seguro que no ocasionados intencionalmente por mi mamá, porque sé que nos adora y ama a toda la familia por igual porque siempre lo ha demostrado. Mi madre es una mujer excepcional y nosotros la amamos infinitamente, pero existían barreras por los cuatro costados, es decir, existía un bache, no sólo generacional, sino en todos los órdenes. No nos entendíamos en ningún terreno, ni con mi padrastro ni con mi propia madre y estoy seguro, que tanto mi padrastro como mi madre, no deseaban nada malo para mí… El problema no eran ellos, sino yo.

    Fuimos a vivir para la casa de ambos. Una casa amplia. Nos facilitaron una especie de doble habitación en la terraza, muy confortable para nosotros tres. Nos sobraban las comodidades. Como casi siempre expresa un viejo amigo mío jocosamente, teníamos garantizado ‘jaula, alpiste y revolcadero’.

    ¿Podrán imaginarse los que me están leyendo lo que significó para mi mamá la llegada de nosotros a Puerto Rico?

    Cada noche que nos sentábamos en la terraza de la casa para ver la televisión, los temas eran los mismos ‘este es el último año que le queda al comunismo en Cuba’, ‘Fidel se está muriendo, pero no lo dicen’, ‘Fidel está muerto, es un doble el que habla en la televisión’, ‘la gente en Cuba está al borde la muerte’, etc. Y por supuesto, mi mamá, como buena esposa de una época en extinción, confirmaba todo lo que decía mi padrastro.

    Por ejemplo, mi padrastro estuvo preso en Cuba por derretir monedas de oro para construir unas prendas conocidas como ‘esclavas’, pero su versión distaba mucho de la realidad. Según él su causa fue por conspirar contra el Gobierno cubano, o sea, él no fue un preso común, sino un ‘ex preso político’. Y para mi asombro, conociendo yo su historial, decía (y su ‘equipo’ de amigos lo confirmaba, porque eran tan mentirosos como él) que había sido ex capitán del Ejército rebelde por combatir contra la dictadura de Fulgencio Batista bajo las órdenes del Comandante Víctor Bordón, en las montañas del Escambray.

    Por la casa de mi padrastro y mi mamá desfilaron la crema y nata de sus viejas amistades en Puerto Rico, todos con historias increíbles. Estos raros personajes fueron para mí lo más curioso que haya existido en mi vida, parecían una selección de un equipo de pelota, en que todos se concentraban en el ‘lanzador’ de turno, o una gran obra de teatro, en la cual los anfitriones éramos los espectadores, y en ocasiones, la situación se ponía tensa, porque no siempre aplaudíamos. Todos, sin excepción, y según ellos, fueron dueños de centrales azucareros, de grandes extensiones de tierra, de edificios de apartamentos, etc. Ninguno de los que visitaron la casa, a conocer a los recién llegados, fue pobre, o ni tan siquiera de la clase media en Cuba, todos fueron millonarios, incluyendo a mi padrastro que confirmaba haber dejo millones de pesos enterrados en una finca en Ciego de Ávila. Mi mamá en ocasiones, cuando las mentiras eran demasiado grandes, me hacia una pequeña seña para que no contrariara o desmintiera a mi padrastro delante de su ‘equipo’. Pero no siempre me quedé callado y esto me trajo por consecuencia la enfermedad inevitable de la demencia, o sea, la de casi volverme loco. Una gran tragedia, pero no tenía otras alternativas.

    Nunca se me olvidará la comida de bienvenida que nos ofreció mi padrastro y mi mamá, y por supuesto, los invitados eran su selecto grupo de ‘ex millonarios’ y ex ‘presos políticos’ cubanos, “expulsados por el Gobierno castrista”.

    Mi mamá cocina muy sabroso… bueno, es mi mamá, qué voy a decir… pero sí, cocina todavía muy rico mi pobre mamá. Independientemente de que en su casa había una cocinera, Petra, de origen dominicano, humilde y muy buena, mi madre, en ocasiones especiales, como la cena de nuestra bienvenida, era la que cocinaba, vieja tradición de la familia cubana.

    Con toda sinceridad, esta comida de bienvenida, no debió haberse realizado, ya les cuento. Les recuerdo que es la comida de bienvenida al hijo que rescataron de la ‘dictadura comunista cubana’… esto ténganlo en cuenta.

    Armaron cuatro mesas en la terraza de la casa. Manteles, cubiertos y servilletas desechables, y sobre ello pusieron los calderos, con muy sabrosa comida. El menú fue inmejorable y variado, carne con papa, bistec de res encebollado, frijoles negros, arroz blanco, yuca con mojo, cerdo asado, plátano verde frito, ensaladas, cerveza, refrescos, etc. De todo. ¿Qué no había en esa mesa? Era la comida de bienvenida a quienes se salvaron de una muerte segura en Cuba.

    Mi padrastro se sentó en la punta de la mesa con un tabaco en su boca y a mí me dieron un lugar en el centro de las cuatro mesas. Frente a mí sentaron a un señor, que según mi mamá, fue el cubano que más tiendas de ropa tuvo en Cuba. Cuando logramos sentarnos, mi pobre madre, se apoyó por detrás de mí, para agarrar el aza del caldero de carne de res encebollado, que con mucho esmero había colocado frente a mí, y a bucear dentro de él para pescar el bistec más grande, hasta que lo logró. El bistec no cabía en mi plato, pobre madre, ella sabe cuánto la quiero.

    Cuando logré abrir una lata de refresco y tomarme el primer sorbo, mi padrastro desde la punta presidencial de la mesa me preguntó a cuatro voces, ¿‘dime Marquitos, qué te parece ese refresco’?, ‘eso si es un refresco, no la mierda que hacen en Cuba’. Expresado con alegría y acompañado de una poderosa humarada de tabaco con cerveza en mano, todos en la mesa rieron a carcajadas. Cuando logré llevarme el primer bocado de comida a la boca, mi padrastro repitió, más o menos lo mismo, pero en esta ocasión se refería al bistec encebollado que mi mamá había escogió para mí, y que, según mi padrastro, y el séquito de ‘ex millonarios’ invitados, tampoco un cubano en la Isla había visto en su vida… y así sucedió cada vez que yo hacía uso de algo nuevo en mi cena de bienvenida. Desde la ensalada o el uso de la servilleta, mi padrastro me recordaba que todo lo que ‘oliera’ a Cuba era ‘pura mierda’. Casi no comí. Muy triste, no por mí, sino por ellos.

    Al que más tiendas de ropa tenía en Cuba y a mí nos separaba el poderoso caldero de bistec encebollado. Este señor desde que se sentó, se deleitaba con todo lo que decía mi padrastro desde la presidencia y, por supuesto, no dejaba de decirme las tonterías más ridículas que oídos humanos hayan escuchado, pero yo no le hacía caso. Mi mamá se dio cuenta de lo ignorado que yo tenía al ‘millonario’, y preocupada por lo que el señor pudiera comentar sobre mi mala educación, se me acercó al oído y me suplicó que atendiera al ‘millonario’ de las tiendas. Pobre mamá… pues bien, complací a mi mamá, pero en mala hora la complací. El señor siguió con el mismo tema… ‘los soviéticos le deben todo a los norteamericanos’… ‘los norteamericanos salvaron al pueblo alemán, al de Italia, bla, bla, bla,’… Hasta que lo increpé diciéndole que tenía la impresión que su explicación no se ajustaba a los hechos históricos tal y como ocurrieron, y que su notable incultura sobre esa época era de lamentar. Esto parece ser que lo incomodó, manifestándome que yo parecía ser comunista. Mi respuesta no se hizo esperar: ‘entonces usted me parece maricón’. La cena de bienvenida se jodió.

    En el año 2005 mi padrastro y mi mamá vendieron su negocio por dificultades económicas en Puerto Rico y se retiraron. Hace 3 años mi madre vive en casa de mi hermana Normita aquí en Miami, y mi padrastro lleva dos años internado en un ‘Home de impedidos’. Mi padrastro es un ‘vegetal’ sobre una cama producto de varios ‘strock’. Mi madre se consume día a día de tristeza, visitando a diario a mi padrastro. La venta de su negocio, lejos de dejarle ganancias, fueron más bien deudas a pagar. Lo mismo ocurrió con la casa, de la que no recuperaron un centavo después de pagarle al banco por más de 30 años. Un mísero retiro le queda a mi mamá, y con el de mi padrastro no puede contar porque el ‘Home de impedidos’, donde espera sus últimos días, se lo retira directamente del Seguro Social.

    Mi familia es pequeña. Mi hermana Normita y yo amamos y respetamos mucho a nuestra madre para no querer también a nuestro padrastro. Sabemos que no todo lo que dijo nuestro padrastro fue verdad. Solo una de sus pocas verdades merece eterno crédito, y es la que nos vale a nosotros, y fue que quiso mucho a nuestra madre. Y escribo quiso, porque ya él no sabe quién es él. Hoy mi padrastro, quizás en su inconsciencia, esté esperando la visita de sus amigos, todos ex presos políticos y ex millonarios cubanos, en su ‘Home de impedidos’.

    Esta puede ser la vida, o pequeña historia, de cualquier cubano en la diáspora, que, naturalmente, seguirá extrañando inmensamente a Cuba…

    *Marcos Jesús Concepción Albala… (Trinidad/Casilda, SS, 1947)… Cuba… Reside en Miami, Florida, Estados Unidos… Licenciado en Gestión Comercial Internacional… Miembro de la ‘CAMACOL’ http://www.camacol.org y de la ‘FELAP’ http://www.felap.info Director de la Agencia de Contrainformación ArgosIs-Internacional en la Red @: argosispresidente@yahoo.comargosisdirector@yahoo.comargosisinternacional@gmail.com WEB: http://www.argosisinternacional.comhttp://espanol.groups.yahoo.com/group/ArgosIs-Internacional

  9. No habia leido la opinion de Paola…

    Paola escribio esto: No se por que pero este post me ha puesto muy triste. Me vinieron muchas cosas a la cabeza. Yo tambien deseo que este asunto de los permisos se suprima de una vez y por todas. Paola..

    Le respondo a Paola con la necesidad que me lean otros… He tenido la posibilidad de conocer de cerca otras inmigraciones aqui en Miami… la de El Salvador, la mexicana, la colombiana, todas, es decir, las que raciden aqui donde yo vivo, pero aclaro, me refiero a los que estan legales en EEUU, porque a los que ahora llamados indocumentados, los pobres, no se pueden ni mover, y estas viajan a su pais con solo comprar un boleto de avion y punto, solo nosotros los cubanos en el exterior somos los que tenemos que pagar por un tramite de VIGENCIA VIAJES (habilitacion de la visa en el pasaporte), y esto como quiera que se le quiera mirar, o revisar, o analizar, es algo absurdo para que el este consiente sobre los derechos de un nacional… Si, yo soy de los convencidos que hubo un momento en que se tuvo que aplicar tan drastica medida, yo lo entiendo asi, pero tambien soy de los c\que hoy piensa que es hora de que esto cambie radicalmente… Y si el problema es pensando que con este procedimiento se hace una seleccion de los ‘buenos’, es mucho peor, proque la patria es de todos, de los malos y los buenos… Pero si uno del grupo de los ‘malos’ se porta mal, pues a juzgarlos como hacen en cualquier pais del mundo… Les cuento, tengo un vecino panameno, que su hermano fue a visitar a los familiares de su esposa, y alla se quedo en Panama por 3 anos, pues le metieron tres anos de carcel por destruir, segun mi vecino, un bar por una bronca con otros… Esto es lo que se tiene que hacer en Cuba… Por que darle ‘gasolina’ a la contrarrevolucion para que nos critique de la forma que lo hace tan efectiva en cualquier foro internacional?… Hay muchisimas medidas en Cuba que de cambiarse, lejos de dibilitarse el proceso revolucionario mas bien se fortaleceria, porque tambien hay que pensar en las nuevas generaciones, nuestros hijos, nuestros nietos, en que su historia no fue la mia… La Revolucion cubana llego para quedarse, mas lo que esta sucediendo a nuestro alrrededor que es suficiente muestra para decir que no se equivocaron en Enero de 1959.. Paola, si, tu tienes razon, ya es hora de dar algunos pasos inteligentes… Yo confio ciegamente en el proceso revolucionario cubano, y no todos aca estamos excentos de ciertas dificultades, pero los convencidos nunca tomaremos posiciones personales, porque confiamos en el proceso que a muchos como yo los libero de la miseria… Si confiamos, pero ya es hora de eliminar lo que hoy representan minimeses… Gracias por leerme, Marcos Jesus…

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s