El lesbianismo en la Universidad de La Habana ¿el otro lado del Alma Máter?: Reflexiones

Publicado: 21 febrero, 2012 en Cuba, diversidad sexual

Aquí van algunas reflexiones de la Dra Cary Torres Flotats, Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana, en el artículo “El lesbianismo en la Universidad de La Habana ¿el otro lado del Alma Máter?”, publicado en este blog hace ya algunos meses.

Bienvenida sea la polémica en este aspecto, el cual por cierto, goza de escasa difusión en nuestros medios nacionales.

Una vez más, ustedes tienen la palabra…

Carlos Alberto Pérez
“La Chiringa de Cuba”

Fotos: Cortesía Blog El Taburete El lesbianismo en la Universidad de La Habana ¿el otro lado del Alma Máter?: Reflexiones

¿Los ‘heteros’ son mayoría? Sólo con unos años de jubilación de mi Cátedra Universitaria, sentada en casa y repensando la vida, las relaciones entre amigos, las expresiones y la familia, hoy, me cuesta mucho trabajo encontrar el punto de inflexión entre heterosexualidad y homosexualidad, incluido el lesbianismo. Repensando el pasado, voy descubriendo inclinaciones y relaciones ocultas o habidas de amigas y amigos.

Considero, con conocimiento de causa, menos del que parece, que, en nuestra Universidad de La Habana, como en otras muchas universidades, existe un gran número de personas, incluido el Profesorado, con experiencias homosexuales, que se han visto obligados, socialmente, a actuar y expresarse, y hasta reprimir, cual heterosexuales.

Por ejemplo, yo he visto la actitud de muchas amigas al leer VALS PARA KARLA, una novela sobre los mecanismos naturales de surgimiento del amor lésbico, entre otros temas secundarios en la novela, que se han retraído en su relación conmigo y, en algunos casos, han puesto a sus maridos por delante. Es decir, se han encargado, ellos, de mantener la comunicación con ellas a las espaldas, cual mochilas. Pura hipocresía. Es parte de la mentira social y de los mecanismos patriarcales.

Hay casos, en que los maridos conocen del lesbianismo de sus esposas, también, con los años esposo que comentan sus experiencias homosexuales. A veces, ellos mismos son homosexuales o disfrutan de la relación lésbica de su esposa. Estos aparecen, como maridos complacientes, del mismo modo que los hombres casados con putas, “maridos buenos” o “mariditos”, que comprenden la necesidad de sus mujercitas de relacionarse sentimental y táctilmente con alguna otra fémina. He leído

en Internet mujeres, que quieren encontrar otras que compartan esa misma experiencia. En Europa, en infinidad de periódicos, salen matrimonios, que quieren contratar relaciones promiscuas, mientras que mantener la apariencia de decencia cristiana.

No quiero decir, que sean indecente los homosexuales, porque no depende de la sexualidad la decencia, sino de la actitud ante la vida y del concepto de decencia de la Sociedad Occidental, desarrollado desde el inicio de la Era Cristiana con un fuerte, muchas veces no sano, componente Cristiano y mucha fuerza desde la tendencia erofóbica y homofóbica del clero. No comparto la promiscuidad, tampoco la erofobia ni ningún otro tipo de fobia social.

Pues, hoy, yo pudiese señalar algunas de las numerosas relaciones homosexuales y lésbicas tenidas a efecto en mi entorno estudiantil y Claustro de la UH, sin haber sido testigo presencial ni Confesora. ¡Siempre en menor número que las reales! Eso, a pesar de la fuerte represión, que existió en este sentido en Cuba en los ’60, ’70, ’80 y ’90 del siglo XX y, en particular, en la Educación Superior en Cuba, que muchísimos y muchísimas sublimaron sus sentimientos por miedo a la represión. Puede ser, por ejemplo, que las modelos protagónicos de mi novela no llevasen su relación de amor de lo virtual a lo real consciente por el simple hecho del temor a la represión y a los prejuicios existentes en Carolina, la protagonista cubana. ¡Hubiese sido una relación bellísima, maravillosa! Tal vez, la historia del mundo hubiese avanzado mucho más en este aspecto.

Aventurillas lésbicas algunas no las consideran lesbianismo.

Fotos: Cortesía Blog El Taburete Ciertamente, en las féminas existe una atracción lésbica inconsciente, del mismo modo que los varones se excitan al hablar de homosexualidad y tienen fantasía, desean ser penetrados. ¡Algunos gritarían despavoridos al leerme! Mentira. Hipocresía. No nada peor que un homosexual, que presuma de heterosexual. Yo he visto hombres, que se declaran heterosexuales acariciarse el pene, hablando con un amigo por teléfono. También, he observado ronda de palomos sin decir una palabra, invitándose delante de todos, al parecer, sin existir una relación sexual previa: abrigo abierto, pelvis avanzada, paseos, separase un poco del grupo a la espera, en fin, contoneos de dos palomos de forma pública, ah, con anillos de casados en sus dedos anulares derechos.

Bueno, también, he visto a una Profesora de la Universidad de La Habana, que, en cuanto se ponía un poco ebria, le tiraba el brazo por encima a otra y comenzaba con un acercamiento sexual; se ponía lesbianamente agresiva. Sin embargo, alardeaba de sus relaciones heretosexuales y, a veces, andaba con más de un amante. Yo no cuestiono sus relaciones y es posible, que entren dentro de lo patriarcalmente heretosexual: PUEDES HACERLO, PERO NO DECIRLO.

Puede ser, que esté marcado en nuestro ADN un rango sexual mucho más amplio que las convenciones sociales patriarcales cristianas, producto de la experiencia histórica del Matriarcado y del Patriarcado de poligamia, cuando eran las relaciones de amor, precisamente, las de un mismo sexo o, en el segundo caso, se podía y pude contar con un harem. Ello llegó a los pueblos antiguos, por ejemplo, los griegos y, aún, es práctica en algunos pueblos en la edad prematrimonial la homosexualidad, que se prohíbe de forma pública tras el matrimonio heterosexual. Un ejemplo de ello se nos muestra en la película española “La pasión turca”. El gran macho bisexual. Aunque hay bisexuales, que son magníficos amantes sin ser depravados.

Esa sublimación, que más que sublimación es auto-represión consciente tiene un precio: la depresión, la inestabilidad psíquica del individuo; un miedo latente, la insatisfacción permanente y la frustración.

Los que asumen su amor, con independencia del sexo de la contraparte, no presentan tales desajustes. Parte de esos desajustes provienen de sociedades sexualmente represivas y personas repulsivas, con depravación represiva. Aunque es necesario cuidar de que no se hagan pactos con nosotros en fases de sueño o de forma indirecta, mediante los cuales, por amor, carguemos con los problemas emocionales de nuestras parejas sentimentales verdaderas, para que ella pueda soportar su forma de existencia. A eso, hay que decir: “NO”.

Un ex–colega de la Universidad de La Habana, al leer VALS PARA KARLA, me dijo: “¿No crees que es muy tarde para que salga, a estas alturas, del armario?”. Tenía dos matrimonios heterosexuales a cuestas e hijos. Esa es una cara de la moneda.

Además, existen códigos secretos entre los hombres, los seres masculinos, mediante los cuales se reduce el número de homosexuales varones: ser bugarrón, felador, el no haber sido penetrado o sorprendido haciéndolo los sitúan en el aparentemente inmenso, desafiante, castigador colectivo heterosexual.

He leído con interés el trabajo de “Homosexualidad en la Universidad de La Habana”. Es lógico, que en un medio con elevado nivel intelectual haya mayor tolerancia no hacia una desviación o perversión, sino hacia la realidad histórica de la humanidad, hacia la constitución humana y hacia las “preferencias” en el orden sexual y reproductivo.

Es hora de separar lo reproductivo de lo sexual y del sentimiento amoroso, por ser cuestiones diferenciables, distintas.

Se puede ser homosexual o lesbiana sin práctica sexual. Ello no excluye nuestras preferencias, inclinaciones y sentimientos. La no práctica, no nos hace mejores ni peores; no hace que escapemos de ese concepto social.

Es importante, que ya se pueda hablar del tema en Cuba y que haya una aproximación desde la Educación Superior en Cuba y el estudiantado, donde por décadas, se ha reprimido y expulsado a un numeroso grupo de estudiantes, mucho más humano. En tanto, el Profesorado se mantenía en un vilo. Porque hay muchas lesbianas entre las Profesoras de la Universidad de La Habana. Supongo, más practicantes que teóricas. YO SOY LA TEÓRICA DEL LESBIANISMO EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA.

Les animo a amarse más y no a mantener vínculos promiscuos. Les animo a expresar la verdad de sus corazones, y manifestar libre y abiertamente su sexualidad y mostrar su amor. Sean libres y amen libremente sin libertinaje. La dicha del amor sólo DIOS la pone en su corazón.

DRA. PROF. CARY TORRES-FLOTATS

Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana, EMBAJADORA DE JESUCRISTO

comentarios
  1. fernando dice:

    Haz escrito la verdad verdadera …………

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