¿A quién preguntar?

Por Esteban Morales

Para los que como yo, es un placer escribir, nos gusta que nos lean. Pero no basta con ello, lo que se escribe debe llegar a los oídos receptivos, que además de leer, tendrían la responsabilidad social de retransmitir. Sin dudas,  esos son nuestros medios masivos, nuestra prensa nacional en particular.

Dentro de un reciente artículo “Algunos  Retos de la Prensa Cubana “, hablaba de lo útil que pudiera ser, que nuestra prensa  se sintiera aliada de los muchos intelectuales revolucionarios que en Cuba escriben, con toda responsabilidad, aunque también con sentido crítico, acerca de múltiples asuntos de nuestra realidad.

Sabemos que no es fácil, para una prensa habituada a escribir solo sobre lo que le permiten hacerlo,  tomar de fuente  el análisis crítico,    que reflejan muchos de los artículos que circulan en la WEB. Les haría falta, no  mucho de valentía, para defender esos artículos ante sus censores. Pero  bastaría que quedaran tranquilos con su conciencia revolucionaria al hacerlo. Porque nuestros periodistas son revolucionarios  y bastaría con que se propusieran cumplir con su deber, que no es simplemente publicar lo que le autorizan. No le pedimos que sean indisciplinados, haciendo caso omiso a la dirección del órgano de prensa en cuestión, sino simplemente que sean un poquito más ellos mismos. Que reclamasen que la prensa son ellos y no  la burocracia que los controla. Pues como bien dice Jorge Gómez Barata,  “el problema  no es de los periodistas sino estructural”. Yo agregaría, de un modelo de prensa, que ya no se corresponde con el momento en que vivimos. Mucho menos con la batalla ideológica que se libra hoy  dentro de  los medios a nivel mundial.

Por nuestra parte,  aquellos  que nuestros artículos solo son reflejados en la WEB, porque la prensa nacional no los pública, creo que todo lo que lanzamos a la publicación, debemos,  al mismo tiempo, enviarlo a la prensa nacional. Porque en nuestro país las cosas pueden cambiar  y no debemos darle  la oportunidad a nadie de decir, que nunca les  hicimos nuestras

proposiciones.

Por tanto,  declaramos  la necesidad de realizar una ofensiva  hacia la prensa nacional y provincial, enviándole nuestros artículos. Hacerlo  incansablemente, no importa que pensemos que no lo van a publicar, enviárselos  hasta el atiborramiento. Hasta que un día se convenzan  de que el periodismo que hacen puede mejorar   si nos toman en cuenta. Porque sin dudas, nuestra prensa, está  perdiendo la batalla con ese periodismo no oficial, que refleja mejor la realidad y que lo hace de una forma más atractiva, respetuosa de la realidad  y sin hacerle concesiones al dogmatismo, la  apología  y el burocratismo. Poniendo sobre la mesa la información  para un pueblo que durante más de 50 años  se ha superado enormemente, adquiriendo un grado de instrucción y de cultura  que no encuentra satisfacción en lo que recibe a través  de nuestra actual prensa, escrita, radial  y televisiva. Lo que se observa claramente, en el desplazamiento  que se va  produciendo de manera creciente hacia el video,  internet, la radio extranjera,  a lo cual nuestra   pobre televisión no contribuye . Al contrario, obsérvese la programación, televisiva y podremos percatarnos  del desequilibrio abismal entre lo que se recibe de fuentes  externas (incluido de la televisión norteamericana) y la pobre  producción nacional.

Al mismo tiempo,  no debemos  dejar de preguntarle a nuestra prensa  porque no publica sobre algunas cosas. De manera directa, emplazándolos,   que sientan la culpa  cuando el pueblo está esperando por una información y ellos se la callan. Que sientan, hasta el atormentamiento, que la gente compra el periódico,  pero que por lo general  lo hacen por inercia, porque  día tras día  no  encuentran lo que les interesa leer.

¿Dónde está el cable, que se prometió  nos iba a mejorar nuestra situación de internet?  ¿Porque llevan tanto tiempo sin informar como van los procesos anticorrupción? ¿Porque nuestro Ministro de Relaciones Exteriores celebra una entrevista sobre la cuestión  de las relaciones con la emigración cubana  y  nuestra prensa no publica nada?  ¿Porque hemos tenido que seguir el caso Marambio  por la prensa extranjera?  ¿Porque no informaron sobre lo que ocurrió con la diputada de las Tunas?  ¿Porque  hace unos días publicaron un texto tan ridículo para informar que había  cólera en Cuba?

En realidad, en el año 2010, cuando escribí en abril,  mi  primer artículo sobre la corrupción,  tuve una experiencia formidable, que me hizo comprender a fondo  que si queremos  continuar siendo revolucionarios, dentro de esta convulsa etapa de la vida de nuestro país, “debemos tener nuestra propia  guerra, librar nuestras propias batallas y correr los riesgos que nos vengan encima”,  de lo contario, podemos  todos los días, quedarnos en nuestra casa y  para mas seguridad, debajo de la cama.

En realidad no fue fácil. Hubo un estúpido  y no cualquier estúpido, que dijo, que “se  estaba lanzando al ruedo algo que el partido quería mantener a discreción”; otro,  “que lo que se  había escrito no se correspondía con  la condición de un  militante del partido” ;   otro,” que  se  había “cagado” al  centro con lo que se  hacía”.

Algunos, dijeron que “se  le estaba dando armas al enemigo para atacar a la revolución”. Hasta se corrió la voz de que el autor se  había pasado a la disidencia. Y hubo hasta quienes se preocuparon de que  pudiera cubrirle el hueco de la ausencia de liderazgo a la disidencia interna.

Por suerte,  llego el General  Presidente, que ya venía hablando de estos asuntos  y dijo  que “la corrupción es  equivalente a  la contrarrevolución”. Y más  recientemente nuestra  Contralora ha dicho que: “la corrupción es una de las formas más peligrosas de contrarrevolución”.

¿Donde meten  ahora las  caras  todos esos  sietemesinos? A los que les interesaba más  no buscarse problemas que contribuir a  salvar al país de una  cuestión  que afecta  su  seguridad nacional?

Entonces, no  hay nada que temer. Lo que hay que estar convencidos  de si  se  está o no haciendo revolución. Y  de que  no se está solo en estas batallas.

Es que cuando nuestros medios no informan sobre  lo que está ocurriendo internamente, el pueblo esta ignorante de lo que  acontece   en su propio país y los revolucionarios, intelectuales  o no, que quieren  defender a la revolución,  están  en desventaja  ante los que la atacan, haciendo el papel de verdaderos  “tontos ” por carecer de la información.

Además,  que sepamos, si no es pura demagogia,  y estamos seguros  de que no lo es, los medios en Cuba,  no son propiedad privada de nadie.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Alfredo Viamonte Marin dice:

    Usted Dr. Esteban Morales, si que tiene agallas. Usted si es de los imprescindibles. Reciba un caluroso abrazo desde Rio de Janeiro.

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