Carencias y oportunidades en la recreación deportiva en Cuba

A sus veintiséis años de edad Anabel Cañizares recibiría el susto más grande de su vida. Justo frente a su casa, en la esquina de San Rafael y Belascoaín de Centro Habana, un auto golpeó a su hijo mientras jugaba al fútbol con sus amigos en plena calle. Al niño, de apenas siete años de edad, la amarga experiencia lo dejó durante meses en condiciones críticas, pero un milagro médico finalmente le salvó la vida. Con la mirada perdida y visiblemente amargada, la madre admite su irresponsabilidad en el cuidado de su hijo, sin embargo parece asumir la situación con obstinada naturaleza.

Por Carlos Alberto Pérez

“Lo que pasa es que los muchachos no tienen dónde ir a jugar y tampoco la solución puede ser encerrarlos el día entero dentro de la casa. Yo misma me crecí correteando por estas calles y, si por los alrededores no existen áreas deportivas, la juventud no tiene más alternativa que tomar las calles como espacios de juego y recreación”, comentó la joven mamá.

Pero no es éste un caso particular, sino más bien un fenómeno que tiene como denominador común la débil infraestructura deportiva para los niños y adolescentes en el país, carente desde hace décadas de suficiente presupuesto para asumir semejante reto.

“La tendencia a ejercitarse en las calles se ha hecho cada vez más generalizada”, apuntó Heriberto Carvajal en referencia a la poca afluencia que hoy tiene el parque deportivo Jesús Menéndez, del municipio capitalino de Marianao.

Según su criterio, el constante deterioro de canchas deportivas y la insuficiente inversión estatal en este sentido han devenido en “la búsqueda de nuevas alternativas por parte de la población”, algo que en dependencia del uso que se le dé, no siempre termina contribuyendo de manera positiva a la salud o a mantener la forma física.

Correr sobre el asfalto es un ejemplo claro de lo peligroso que puede resultar la falta de condiciones necesarias para este tipo de entrenamiento. Según la especialista en cultura física y deportes Xiomara Laza, “el abuso de esta práctica podría devenir en lesiones graves para el calcáneo o las rodillas e incluso, en dependencia del peso corporal y del tipo de calzado utilizado, podría afectar hasta la columna vertebral”, lo que al final resultaría en un efecto contraproducente.

También la improvisación ha tenido sus consecuencias en este escenario. Jugar al fútbol con cualquier cosa que se asemeje a un balón, imitar un bate de béisbol con una tubería de agua, o inventar una pelota con resortes de goma forrados con papel y trapo, han provocado por generaciones más de un grave accidente, por no mencionar lo mucho que ha influido la escasez en la pérdida de costumbres al ejercer estas prácticas, o la tendencia a sustituir estas inquietudes por videojuegos o computadoras.

Los límites de lo posible
La débil situación económica del país tiene una gran influencia en el pobre desarrollo de la industria deportiva cubana. Esto ha traído como consecuencia que no siempre se cumplan los estándares requeridos en la producción de uniformes y aditamentos deportivos, lo que influye negativamente en el desarrollo del movimiento deportivo cubano.

Aun así, los presupuestos estatales no han dejado de estar presentes. Para este 2015, por ejemplo, el municipio La Lisa ha sido uno de los pocos afortunados. “Acabamos de recibir un fondo considerable de más de 150.000 pesos (6.000 dólares aproximadamente) para la recuperación de áreas deportivas en desuso, la pintura y reparación de locales, así como para la instalación de equipos biosaludables”, informó la especialista Laza, quien es Directora Docente de ese Combinado Deportivo en La Habana. Los biosaludables son instalaciones ecológicas al aire libre para hacer ejercicios preferentemente con fácil acceso y adecuada interacción con el medio ambiente.

“Este esfuerzo permitirá sin dudas que se incentive la actividad física en nuestra localidad”, admitió Laza, pero aun así el capital destinado para estos fines no contempla una inversión seria para la compra de pelotas, bates, guantes, bicicletas, redes, tabloncillos especializados, gimnasios o la construcción y mantenimiento de piscinas, lo que hace evidenciar el vacío que finalmente queda en la preparación deportiva desde la base, desgraciadamente subordinada a una inestable y fracturada economía.

Pero, incluso con la salvedad de quienes hayan sido beneficiados alguna vez, aún resulta insuficiente si analizamos de manera global la cantidad de disciplinas deportivas e instalaciones que demandan constante atención en el país. Hablamos de 168 municipios en 16 provincias, todos económicamente dependientes de un solo presupuesto, el estatal cubano.

Ligas, gimnasios y modelos de autogestión
Otro terreno en crecimiento es el mercado de los gimnasios y el culturismo. Acostumbrados a sopesar todo tipo de dificultades, los cubanos nunca se han cruzado de brazos a la hora de vencer obstáculos. De ahí que al abrirse las puertas al cuentapropismo se esté desarrollando un interesante mercado tras la habilitación de gimnasios para ejercicios aeróbicos y auge de los entrenadores personales.

Al mismo tiempo, otras modalidades también se han desarrollado con éxito, como las ligas interbarrios de fútbol o béisbol, cuyo modelo económico completamente autónomo es bastante particular y efectivo, quizás por estar totalmente al margen del control estatal.

Según un líder de estas ligas que prefirió el anonimato, “cuando las ligas se arman, cada equipo debe abonar una cierta cantidad de dinero y de estos recursos se dividen cuantías para la mantención de terrenos, compra de uniformes, redes, pelotas, etc., además de reservar una parte para el premio en metálico que finalmente se lleva el equipo ganador del torneo”.

Tanto éstas como muchas otras alternativas seguirán surgiendo en la medida en que el pueblo identifique y demande soluciones inmediatas a sus propias necesidades. Por ello es válido saludar a este tipo de iniciativas, sobre todo porque se han podido encontrar opciones a las carencias y dificultades, supliendo con recursos y modelos propios de autogestión el reto de mantener vivo el estrecho vínculo entre el deporte y el pueblo cubano, algo que años atrás no tenía esperanzas de un emergente futuro.

El éxito del deporte en Cuba ha sido un logro incuestionable de las políticas del Estado. Sin embargo los nuevos tiempos demandan con urgencia una revisión a fondo de políticas y modelos en su estrategia de desarrollo. No todo puede quedar en manos privadas o en las improvisaciones de los barrios.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Solarc dice:

    “…El deporte es un derecho del pueblo”. Si, como tantos derechos que nos han sido arrebatados a c…..s o por imbecilidades del sistema/hombre

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