¿Es Trump tan malo para Cuba?

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Por Fernando Ravsberg

La reacción de Cuba ante el triunfo de Donald Trump fue anunciar como primera noticia en el periódico oficial la realización de maniobras militares en todo el país. Se trata de un ejercicio rutinario pero que se anuncia en portada, junto al de la victoria de Donald Trump.

Las Fuerzas Armadas Revolucionaria aseguran que el objetivo es entrenar a los mandos “en la organización del trabajo en interés de elevar la disposición del país para la defensa y la preparación de las tropas y la población para enfrentar las diferentes acciones del enemigo”.

Algunos creen que se trata de una mera coincidencia pero en la política cubana no hay casualidades y nada de lo que se publique en el órgano oficial del Partido Comunista el día después de una elección en los EEUU ve la luz sin la revisión previa de la dirección política.

Parece un mensaje dirigido al nuevo inquilino de la Casa Blanca, el cual durante su campaña fue endureciendo el discurso respecto a Cuba hasta culminar en el Estado de La Florida afirmando que revertiría todas las medidas de Barack Obama respecto a la isla.

Donald TrumpLa gran debilidad del “legado” del presidente saliente es que su sucesor puede virar la tortilla sin mucho trámite. Para echar atrás lo avanzado, Trump cuenta con el apoyo y la presión de los políticos cubanoamericanos del Congreso, entre ellos el reelecto Marco Rubio.

Sin embargo, es bueno recordar que el nuevo mandatario es un empresario y como tal ha enviado emisarios a Cuba para investigar las posibilidades de invertir, mucho antes de la apertura de Obama y a contrapelo de la ley del Embargo que se lo prohibía.

Además, durante la campaña de nominación dentro del Partido Republicano chocó ásperamente con los candidatos de origen cubano, Ted Cruz y Marco Rubio. Es difícil que ahora puedan exigirle que adopte sus estrategias políticas contra Cuba.

A pesar de todo tienen algunos puntos en común. La visión antiinmigración de Donald Trump puede engarzarse en los esfuerzos de Marco Rubio por castrar la Ley de Ajuste, que les otorga residencia a todos los cubanos que pisen suelo de los EEUU.

El gobierno cubano fue prudente, el periódico Granma se limitó a decir que Trump ganó “gracias a los votos de millones de estadounidenses, la mayoría de ellos blancos y de zonas rurales, que están descontentos con el rumbo de su país y desencantados con la figura de los políticos tradicionales de Washington”.

Los ejercicios militares Bastión, que se anuncian junto a la noticia de la elección de Trump, se iniciaron cuando ganó las elecciones Ronald Reagan. Foto: Raquel Pérez Díaz

Los ejercicios militares Bastión, que se anuncian junto a la noticia de la elección de Trump, se iniciaron cuando ganó las elecciones Ronald Reagan. Foto: Raquel Pérez Díaz

En las calles los cubanos de a pie lo viven con más desasosiego, esperaban que con Hilary Clinton se iba a acabar el Embargo/Bloqueo, que pesa sobre Cuba desde hace ya medio siglo y cuyo objetivo expreso es provocar hambre, miseria y desesperación entre la gente.

Temen verse perjudicados miles de artesanos, dueños de restaurantes, hostales, cafeterías o bares, sus empleados y todos los que se benefician directa e indirectamente del crecimiento del turismo provocado por el acercamiento entre Washington y La Habana.

Para las autoridades cubanas puede ser más fácil lidiar con el transparente Trump que con la experimentada Hillary. Ella era la continuadora de la política de Obama, una estrategia coherente y bien articulada dirigida a ganarse el corazón de los cubanos.

Paradójicamente, Trump podría incluso contribuir a la unidad de los revolucionarios cubanos que tenían visiones diferentes sobre cómo enfrentar la política de Obama. Ahora, para bien o para mal, todo será más diáfano, sin espacio para sospechas reales o paranoicas.

Sin dudas, Trump es de derechas pero, a diferencia de George W. Bush, no le debe su victoria a La Florida ni tiene especiales simpatías por los políticos anticastristas y los cubanos forman parte de la ola de inmigrantes latinoamericanos que el nuevo presidente rechaza.

Es pronto aún para saber qué rumbo tomará Donald Trump respecto a la isla. La Habana parece enviarle dos mensajes: Cuba se prepara para el peor de los escenarios pero sin iniciar ni siquiera los ataques verbales, dándole a Trump la posibilidad de mover fichas primero.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alejandro dice:

    Haver quitando todo aparte mi punto de vista creo k a el señor trump no le importa nada con Cuba solo hacer negocios , ahora yo no lei lo k pusiste pero mi punto de vista hacia Cuba con trump ojalá que quitara la el supuesto blokeo, ojalá preogresar , la ley de ajuste cubano que la quite en usa pero este es mi punto desde Cuba

  2. Adolfo dice:

    El es un déspota que no se deja asesorar, ya lo ha demostrado con el personal que ha nombrado como su gabinete y las declaraciones sobre Fidel, de él no se sabe qué esperar pero creo que lo peor, pues depende no de una política o de una estrategia, sino lo que se le ocurra ese día.
    Espero que tenga que ocupar todo su tiempo en los problemas internos que tendrá y no tenga tiempo para ocuparse de Cuba.

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