Cubana de Aviación debe unas cuantas explicaciones

Cubana
Foto: Raquel Pérez Díaz

Por Fernando Ravsberg

La investigación del reciente accidente aéreo es técnica y tiene que ver con las causas que lo produjeron, errores humanos, motores con capacidad reducida, sobrecarga, fisuras en el fuselaje, mantenimientos inadecuados, y un larguísimo etc.

Los accidentes no siempre pueden evitarse pero en este caso hubo advertencias que permitían prever una catástrofe. La semana pasada las enumeramos con bastante detalle, entre otras cosas las advertencias de la seguridad aérea de Cuba y Guyana.

Si el Ministerio del Transporte o Cubana de Aviación hubieran atendido una sola de aquellas señales de peligro inminente, tal vez se habría podido evitar la muerte de un centenar de personas. Alguien tendrá que explicar por qué no se hizo caso a los expertos.

Algunos quieren sacar provecho político del drama, culpando al gobierno cubano por el accidente. Una tontería del nivel de los ataques acústicos o de los periódicos floridanos que acusaban a Cuba de entrenar tiburones para que coman turistas en las playas de Miami.

Si cada vez que hay un accidente de aviación se culpa al presidente del país en que ocurrió se necesitaría una cárcel para Jefes de Estado, donde también se encarcele al mandatario de la nación que fabricó el avión y al de la empresa que lo arrendababa.

Responsabilizar al gobierno por la firma de un contrato entre la aerolínea cubana y una mexicana, es ridículo. Lo que sí se le puede pedir es que realice una investigación para definir si la actuación de sus funcionarios fue la correcta en esas circunstancias.

 

Cubana de Aviación debe explicar por qué no investigó a la empresa Global Air, por qué desoyó las advertencias de los expertos y por qué pasó por alto los incidentes anteriores.

La Contraloría tiene la capacidad para desarrollar una pesquisa y esclarecer que motivó a los directivos del Ministerio de Transporte y de Cubana de Aviación a trabajar con una aerolínea sobre la que pesaban acusaciones de seguridad tan serias.

Quedan muchos puntos oscuros por iluminar en la actuación de quienes aprobaron el acuerdo. Sonaron tantas alarmas por tantas partes que la sordera de los funcionarios es inexplicable, cabe la posibilidad de que se trate de negligencia criminal o de corrupción.

Cuando Raúl Castro visitó Uruguay, hace años, pidió apoyo para construir una fábrica de leche, la respuesta fue inmediata pero todavía hoy Cuba sigue “estudiando” el asunto. Esos largos y lentos trámites son la tónica de cualquier gestión comercial cubana.

¿Cómo explicar entonces que en un sector tan sensible como la aviación se alquilen aviones, con tripulación incluida, sin que se haya investigado a la empresa que los oferta?. Hubiera bastado una indagación superficial para no hacer negocios con Global Air.

Escudarse en que la aeronave tenía el visto bueno de las autoridades de aviación de México es poco serio cuando los expertos en seguridad aérea chilenos, cubanos y guayaneses decían lo contrario. Además se produjeron varios incidentes mientras estaba arrendado.

Con todos estos antecedentes se firmó un contrato “húmedo”, dejando en manos de Global Air el mantenimiento de los aviones y la selección de las tripulaciones. Es como emplear a un lobo como pastor y después culparlo porque se come las ovejas.

 

El Ministerio de Transporte es el organismo que dirige a Cubana de Aviación y por ende el responsable último de la actuación de esa aerolínea. Foto: Raquel Pérez Díaz

El periódico Granma nos adelanta que la comisión investigadora no tiene el “propósito” de  “determinar la culpa o la responsabilidad”. Así que cuando finalice la investigación solo sabremos las causas técnicas o humanas que provocaron la catástrofe.

Pero el periódico también dice que el “objetivo de la pesquisa es la prevención de futuros sucesos o eventos de cualquier categoría asociados a estos”. ¿Cómo podrían prevenirse nuevas catástrofes sin determinar el papel de los funcionarios involucrados en esta?

Granma acaba de investigar y denunciar la negligencia de la empresa La Conchita. ¿Por qué no hacer también una investigación periodística sobre la catástrofe aérea? Al fin y al cabo, que se pudran 1500 toneladas de mango es doloroso pero no tanto como la pérdida de un centenar de vidas.

Ningún periodista, nacional o extranjero, tendrá más acceso a las fuentes que los del periódico oficial del Partido Comunista. Investigar y revelar la verdad constituye la mejor forma de evitar especulaciones. El silencio siempre es la peor de las respuestas.

El Presidente Miguel Díaz Canel enfrenta su primera gran crisis a solo un mes de asumir el gobierno. Fue uno de los primeros en llegar al lugar del siniestro y pudo comprobar la dimensión humana de lo ocurrido en víctimas de una provincia que el mismo dirigió.

Políticamente el caso es complejo y sensible pero es también una oportunidad para fijar posición frente a la negligencia y la corrupción. Muchos ciudadanos están a la expectativa de la acción del gobierno, la cual será un mensaje que, seguramente, marcará la opinión de los gobernados.

 

El Presidente Miguel Díaz Canel fue de los primeros políticos que acudió al lugar de la catástrofe de aviación.

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